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El empleado de una empresa fúnebre lleva al carro unas coronas a depositar encima de la tumba de Elizabeth Valerio Bonilla, en julio 2020, frente a la entrada del cementerio de La Verbena, zona 7 capitalina. Simone Dalmasso

Hasta 30,000 muertes en exceso durante pandemia por COVID19

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Hasta 30,000 muertes en exceso durante pandemia por COVID19

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Según datos oficiales, hasta el 19 de agosto las muertes por COVID19 en Guatemala son 11,339. Sin embargo, al analizar los datos de defunciones del RENAP desde el inicio de la pandemia, se observa un exceso de defunciones de hasta 30,000. Esta información nos revela que hay un subregistro de casos y nos ilustra mejor el efecto de la enfermedad en la población.

Redes-lateral

El fantasma del subregistro de casos por COVID19 ha estado presente desde el inicio de la pandemia. Este problema no es exclusivo de Guatemala, pero acá se han presentado complicaciones para registrar y manejar los datos oficiales. Por ejemplo, el número de pruebas realizadas por 100,000 habitantes varía mucho entre departamentos, haciendo más difícil el evaluar el impacto real de la pandemia en ciertas partes del país.

En general, es difícil determinar el número real de contagios debido a factores de logística, escala y recursos. Por eso en otros países se han hecho estudios para estimar el impacto real de la pandemia tomando en cuenta el número de muertes reportadas oficialmente y comparándolas con cambios en comportamientos usuales de años anteriores. Indican un subregistro generalizado de casos. Algunos dicen que solo se registra un 40 %.

Aunque es posible mejorar el manejo de datos, se estima que una tercera parte de los casos de COVID19 son asintomáticos. Esto dificulta detectar y seguir todos los contagios. Por eso resulta fundamental describir el impacto de la pandemia, no solo desde los datos oficiales relacionados con el virus, sino desde puntos de vista alternos.

Exceso de muertes

Una de las maneras para estimar el impacto real de la pandemia es analizar el exceso de muertes. Esto consiste en identificar las tendencias usuales de las defunciones en años anteriores y contrastarlas con lo ocurrido desde que inició la emergencia.

Una de las ventajas de este método es que los datos de muertes totales son más certeros y completos en comparación con los datos confirmados de COVID19. Cuando alguien muere se reporta al Registro Nacional de las Personas (Renap) la información de la persona y la causa de defunción.

Para este análisis se utilizaron los datos de muertes en Guatemala desde enero de 2015 hasta junio de 2021. Cada año los datos de Renap son depurados y analizados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para generar las estadísticas vitales de la población.

Utilicé los datos originales del Renap para estudiar la pandemia en específico. Dos aspectos importantes considerados fueron las causas y la edad de muerte. Esto permite identificar mejor el impacto de la pandemia por grupo etario.

No usé los datos del Censo de Población de 2018 porque no es necesario. Los datos sobre muertes permanecen más o menos igual. Crecen entre 1 % y 2 % cada año. Así, el crecimiento poblacional no influye en el análisis a corto plazo.

Según el Renap, el número de muertes totales anuales son unas 84,000 durante los últimos cinco años. Sin embargo, en 2020 se registraron unas 95,000. El exceso es de 11,000. Entre enero de 2020 y junio de 2021 fueron 20,000 muertes más de las esperadas.

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Comparar los datos totales de defunciones nos da una perspectiva del impacto de la pandemia en el país, sin embargo, analizar con más detalle nos hace descubrir una realidad más compleja.

Hechos de violencia

Al desagregar los datos de muertes según sus causas se observa que algunas disminuyeron en 2020. Entre enero de ese año y junio de 2021 se registraron unas 10,000 menos de lo esperado debido a causas de violencia y neumonía, principalmente.

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Esta disminución comienza a ser más pronunciada en abril de 2020 y se mantiene hasta julio de ese año. A partir de mediados de marzo, con el inicio de la pandemia, se implementaron medidas de contención que, con ciertas modificaciones, permanecieron hasta septiembre. Hubo toques de queda, restricciones a la movilidad, requerimiento de mascarilla, distanciamiento social, prohibición de eventos públicos y limitación del ingreso al país por vía aérea.

Los períodos con mayor restricción durante 2020 coinciden con una pronunciada disminución de fallecimientos, principalmente los relacionados con violencia. Cada año se registran unas 5,000 muertes violentas, sin embargo, durante el año pasado disminuyeron a 3,700. En abril apenas fueron la mitad de lo usual. Este tipo de muertes afectan sobre todo a la población joven y más entre 20 y 30 años.

Como era de esperarse, las restricciones a la movilidad influyeron en disminuir la violencia. Este decrecimiento resultó más evidente durante los primeros meses de la pandemia, cuando las restricciones fueron más estrictas.

Medidas sanitarias

Considerando las muertes no violentas, se observan datos interesantes que pueden indicar cómo la población se ha adaptado a la pandemia. Dentro de las principales causas de defunciones que presentan una disminución durante 2020 está la neumonía.

Las muertes por neumonía disminuyeron, sin embargo, se han mantenido después del fin de las restricciones. Esta reducción resulta más significativa a partir de marzo de 2020 y se mantiene todo ese año y durante el primer semestre de 2021.

Esto coincide con la implementación y concientización de las medidas sanitarias de lavado de manos, uso de mascarilla y distanciamiento social. No solo impiden el contagio de COVID19, también influyen en el desarrollo de otras enfermedades, como la neumonía. Por eso se puede pensar que cuando la población adoptó medidas sanitarias también influyó para disminuir las muertes por esta enfermedad.

Es natural pensar que la reducción se debe a que en lugar de morir por neumonía las personas lo hicieron por COVID19, creando un déficit aparente de muertes. Sin embargo, analizar el impacto por grupos de edad nos sugiere que no es así.

Es típico que en Guatemala las muertes por neumonía se den principalmente en niñas, niños y personas mayores. Este patrón se mantuvo en 2020 y en el primer semestre de 2021. Durante este período las muertes por esta enfermedad bajaron en todos los grupos de edad. No se aprecia ningún grupo etario afectado desproporcionadamente.

En contraste, las muertes por COVID19 afectan sobre todo a personas mayores y con comorbilidades como diabetes e insuficiencia renal. Si la disminución en muertes por neumonía fuese debido a un exceso de muertes por COVID19, entonces sería posible observar un sesgo evidente en la edad de los fallecidos por neumonía, resultando en un déficit de muertes más grande en la población mayor.

Sin embargo, este déficit no se encuentra en los datos. La disminución en fallecimientos por neumonía presenta un comportamiento uniforme en los grupos etarios, indicando un cambio de comportamiento en toda la población y no un efecto del COVID19.

Así se puede pensar que este cambio generalizado en el comportamiento a partir de mediados de marzo de 2020 fue por las medidas sanitarias y la concientización para prevenir el COVID19. La disminución estable de muertes por neumonía sugiere que la población ha adoptado los cuidados como parte de su nueva normalidad, lo cual no solo afecta al COVID19 sino a otras causas de muerte.

Sin embargo, las medidas sanitarias no han sido suficientes para el control de la pandemia, ya que el número de casos aumenta. Por lo tanto, es necesario complementarlas con otras acciones y políticas públicas para manejar y controlar el COVID19.

Diagnósticos erróneos

Un comportamiento diferente ocurre en los casos de otras neumonías. Estas neumonías son menos comunes y pueden llegar a ser más complicadas que las anteriores. Entre estas se encuentran la neumonía bilateral, neumonía de organismo no especificado y neumonía indeterminada. Las defunciones por estas causas se incrementaron durante la pandemia y en estos casos sí hay un impacto sesgado en la población mayor.

Hubo un impacto considerable en el aumento de defunciones en personas entre 40 y 70 años, a diferencia de los demás grupos de edad donde no hay un cambio significativo. Fue mayor durante junio, julio y agosto de 2020. Luego, estas muertes regresaron a un nivel más o menos normal.

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Una situación similar ocurre con los decesos por paros cardiorespiratorios, infartos, enfermedades comunes e hipertensión arterial. Aumentaron en junio, julio y agosto de 2020, sobre todo en personas de entre 60 y 80 años. También se observa un incremento pronunciado en las defunciones por senilidad. De enero de 2020 a junio de 2021 fueron unas 2,000 más, sobre todo en julio, agosto y septiembre de 2020.

Este aumento temporal durante los primeros meses de la pandemia que afectó sobre todo a mayores sugiere que estas muertes pudieron ser mal diagnosticadas. Es posible que hayan sido causadas por COVID19, pero no fueron clasificadas así porque aún no se tenía mucha información sobre el comportamiento de la enfermedad.

La influencia de comorbilidades

Otras causas de muerte también aumentaron desde el inicio de la pandemia. No fue temporal, sino un poco más estable. Están las ocasionadas por diabetes y por insuficiencia renal crónica.

Desde enero de 2020 hasta junio de 2021 se registran unas 6,000 más de las esperadas por estas causas. El aumento fue más pronunciado durante los primeros meses de la pandemia, pero se ha mantenido después de los picos.

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La mediana de edad de muertes por diabetes e insuficiencia renal está entre 65 y 70 años, la población más afectada. Sin embargo, durante la pandemia, las defunciones aumentaron en los más jóvenes.

Las personas entre 20 y 35 años tuvieron el impacto más fuerte de diabetes en 2020, mientras que por insuficiencia renal fue la población de entre 40 y 60 años. Esto nos indica que la población afectada por estas muertes es atípica.

Se sabe que la presencia de comorbilidades como la diabetes, la insuficiencia renal, el cáncer y otras enfermedades crónicas pueden agravar el estado de COVID19. El aumento en muertes en Guatemala por diabetes e insuficiencia renal en grupos jóvenes atípicos puede indicar que están relacionadas con COVID19 y que pudieron diagnosticarse mal.

La realidad de acuerdo con las muertes

Al contar todas las muertes por causas que aumentaron durante la pandemia se registra un exceso de unas 30,000 entre enero de 2020 y junio de 2021. Este dato puede pasar desapercibido, porque en el mismo período disminuyeron unas 10,000 por otras causas, dando una diferencia de 20,000. Estas 30,000 defunciones más, comparadas con las 11,000 reportadas oficialmente, sugieren un subregistro en el número oficial de casos reportados por COVID19.

Desde la implementación de las medidas sanitarias por parte de la población hasta la influencia de comorbilidades en distintos grupos de edad, el análisis de exceso de muertes provee una forma más confiable y certera de estudiar el desarrollo de la pandemia en Guatemala.

Para reducir la incertidumbre sobre los datos oficiales de COVID19 es necesario analizar la pandemia desde varias perspectivas. Resulta muy complicado tener datos que sean totalmente confiables y certeros. Sin embargo, con estudios detallados con diversas fuentes de información es posible reconstruir la realidad que ha afrontado la población. En este caso, las muertes en Guatemala nos proveen de un panorama más realista y completo, y nos hacen un llamado a mejorar las medidas para contener el virus y prevenir más defunciones.

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