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Retorno a la clandestinidad
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La silueta de un migrante destaca encima del remolque de un camión, próximo a la caseta de control de la Ruidosa, rumbo a Tijuana / Simone Dalmasso

Retorno a la clandestinidad

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Existe un grupo, un pequeño grupo, un minúsculo grupo, que podrá acceder al asilo en Estados Unidos.
Las redes que trafican con cocaína aprovechan la desesperación de los migrantes para lanzarles a la frontera como carne de cañón.
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Tiempo aproximado de lectura: 11 mins

Coyote. Mochila. Son dos palabras que se escuchan mucho en el campamento de refugiados de Tijuana. Los que junten dinero contratarán a un coyote para cruzar a Estados Unidos. Los pobres entre los pobres podrían ser tentados por la oferta de la mochila: pasar la frontera cargando con droga. La caravana sacó la migración de la clandestinidad. Al chocar con el muro, hombres, mujeres y niños se ven obligados a regresar a ella.

“Coyotes hay, y de confianza, los que han pasado a toda la familia. No puedes venir y decir ‘quiero un coyote’. Te pueden secuestrar, te pueden babosear, te pueden ver la cara de pendejo, decirte que te va a pasar, les das la plata y te dejan botado. Todo aquí es negocio”. Gustavo Adolfo Trías Gatica tiene 26 años, es guatemalteco y nació como hijo de la migración. Su mamá, también chapina, conoció a su papá, mexicano, en el tránsito hacia San Diego, Estados Unidos. Él era coyote y él fue, pr...

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