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Las tres hijas mayores de Ofelia Uyu Patzán hacen tareas escolares en la casa, en el asentamiento Anexo Khell Dios es Fiel, el 06 de mayo, a casi dos meses del cierre de las escuelas por la pandemia de Covid19. Simone Dalmasso

¿Regreso a clases en la nueva normalidad? Sí, pero con más igualdad

Las personas más pobres gastan más en educación,
Pasar de grado debe ser una decisión política y con un fuerte componente pedagógico.
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¿Regreso a clases en la nueva normalidad? Sí, pero con más igualdad

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La pandemia COVID-19 obligó a las instituciones educativas a continuar con el proceso de enseñanza y aprendizaje desde casa. Además de los problemas asociados a las estrategias para continuar con la enseñanza, otro reto está por venir: el regreso a clases.

Conviene que las acciones encaminadas para el diseño de las estrategias de regreso a clases consideren, no solo la multiplicidad de realidades educativas del país, sino la priorización de los grupos según el nivel de vulnerabilidad. La pandemia potenció las desigualdades que ya existían y podrían seguir ampliándose. Sin una intervención pronta, las consecuencias podrían ser devastadoras para el sistema educativo que estaría en riesgo de sufrir un retroceso.

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Tres criterios para regresar a clases.

Existen tres criterios a considerar a la hora de diseñar e implementar la estrategia de regreso a clases: epidemiológico, pedagógico y de gestión educativa. Estos contemplan un prisma multidisciplinario y con énfasis en la desigualdad. Sin duda, estamos frente a la oportunidad de construir un proyecto educativo inclusivo, cuyo objetivo sea reducir las desigualdades para crear mejores posibilidades de desarrollo económico de toda la población.  Pero esto no será posible si no fijamos un rumbo con mejor igualdad distributiva de oportunidades. No se puede pensar en mejores resultados educativos sin una distribución justa de la riqueza.

El quehacer educativo y su transformación debe estar enmarcada en niveles básicos de equidad y ningún optimismo pedagógico puede obviar el orden sociocultural que representa la desigualdad. Pensar en otra escuela es posible solo si allana el camino para condiciones de igualdad que garantice situaciones mínimas favorables de salud física y mental, disponibilidad de servicios básicos, alimentación, contención afectiva, ingresos y disponibilidad de escuelas con personal docente capacitado. No se puede de otra manera, y en esto deben doblar las apuestas (Dubet, 2005; Tenti, 2011 y Tedesco, 2012).

Además, es necesario replantear el abordaje diferenciado entre el sistema público y privado y tomar lo mejor de ambos para un sistema educativo mayormente integrado.

La desigualdad como obstáculo principal en la educación guatemalteca

Uno de los principales problemas que enfrenta el sistema educativo guatemalteco es el ordenamiento sociocultural que representa la desigualdad. Göran Therborn (2016) señala que esta es multidimensional y tiene diferentes aristas que limitan y reducen las capacidades humanas para vivir de la mejor manera posible. La falta de libertad y dignidad, la discriminación, la exclusión, la pobreza, la ausencia de sistemas de salud que provean los servicios básicos y la falta de acceso a la educación son algunas de sus expresiones. Este ordenamiento sociocultural tiene repercusiones profundas en la forma de vivir y experimentar la vida cotidiana de millones de personas en el mundo, pues la desigualdad bloquea las posibilidades de realización humana dentro de la sociedad.

Guatemala tiene una población de 14,901,286, de los cuales, 9,091,281 tienen de 15 a 64 años, es decir, la población económicamente activa (PEA) que representa el 61%. La tabla 1 muestra que el 44.91% de la PEA tiene rezago educativo, constituido por dos indicadores básicos: el analfabetismo y escolarización obligatoria incompleta. Según la Ley de Educación Nacional, la obligatoriedad abarca la terminación del nivel primaria y básico. A pesar de ello, todavía existen en el país 4,082,596 personas entre15 y 64 años que no alcanzan un mínimo de educación obligatoria, lo cual obstaculiza el derecho a la educación. Estos tienen rostro de mujer e indígena.

A este análisis hay que añadir el abandono escolar el cual es alarmante. En 2019, abandonaron el sistema educativo 204,487 estudiantes. Esto quiere decir que cada día efectivo de clase del año pasado (193 días) dejaron el sistema educativo 1,059 niños y niñas; 5,295 cada semana y 21,180 cada mes.

El abandono educativo tiene mayor ocurrencia en el sector rural y en los niveles básico y diversificado, como muestra la tabla 3.

Esta situación podría ser mucho más grave después de la pandemia. Según el Censo 2018, el 24.5% reportó no asistir a la escuela por falta de dinero; otro 15.9% indicó tener que trabajar. Estas dos razones suman un 40%, lo que equivale a 1,671,780 personas. Esto afecta predominantemente a los jóvenes de 13 a 19 años.  Otra gran parte no asiste porque no le gusta. Esta última respuesta tiene valores altos, pero no permite hacer un análisis del por qué.

Podrían ser múltiples factores que merecen un acercamiento desde fenómenos como la migración, la pertinencia cultural de la escuela, la infraestructura y embarazo infantil y adolescente. Sin embargo, es previsible que la razón económica será un factor decisivo para el abandono escolar de este año, pues muchas familias tendrán que echar mano de los miembros más jóvenes para mejorar su economía, incluso, podría generar un proceso migratorio interno y externo.

 

 

Por otro lado, además del rezago educativo, un problema persistente y que está relacionado con el aprovechamiento escolar es la prueba de graduandos. Según los últimos resultados de esta prueba, encontramos que 8 de cada 10 estudiantes no alcanzaron el logro en matemática; y 6 de cada 10 no saben leer y escribir de manera suficiente después de 12 años de estudio. Estos resultados tienen múltiples factores asociados como las características socioeconómicas y capital cultural de los estudiantes y sus familias, el entorno sociocultural de la escuela, infraestructura de la escuela, entre otras. (Barret, et al, 2016; Blanco, 2011; Unesco, 2015).

Es necesario cambiar las evaluaciones

Estos resultados son alarmantes y podrían empeorar si practican una prueba similar en lo que resta de este año. En ese sentido, conviene postergar toda evaluación estandarizada. Sería más provechoso que cada institución educativa hiciera un diagnóstico de los aprendizajes que alcanzaron los estudiantes para ayudarles, en la medida de lo posible, a alcanzar los requerimientos mínimos necesarios que exige cada nivel. Sin embargo, esto no sería un criterio de aprobación o no aprobación.

Pasar de grado debe ser una decisión política y con un fuerte componente  pedagógico. Pues, como muestra la investigación educativa, existen repercusiones serias en la repetición de grado. Sin duda, es mejor focalizar los esfuerzos a nivelar aprendizajes del estudiantado e implementar un plan de promoción acompañada como lo ha hecho Argentina[1].

A todo lo anterior debe agregarse las condiciones de infraestructura de los establecimientos educativos, eso sin tomar en cuenta las posibles afectaciones provocadas a las escuelas por la tormenta Amanda, la cual tuvo lugar el momento de redactar este documento.

Otro elemento para considerar es la disponibilidad de Internet, tanto en los hogares como en las escuelas. Solo el 17.2% de los hogares de Guatemala tiene acceso a este recurso. Aunque esto solo representa una posibilidad de continuar con el aprendizaje en línea, existen otras dimensiones igualmente importantes.

Un trabajo realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo, Rieble-Aubourg y Vitieri (2020) reportó una variable llamada «Condiciones Digitales de Base», contempla cinco elementos que deben estar disponibles para una mejor experiencia de aprendizaje en línea: conectividad en las escuelas, plataformas digitales, tutoría virtual, paquetes de recursos digitales y repositorio de contenido digital. Guatemala no tiene suficiente conectividad en las escuelas ni repositorios con contenido digital, aunque sí cuenta con tutoría virtual y paquete de recursos digitales. Pero como ya vimos, estos solo son alcanzables con disponibilidad de Internet, recurso con baja disponibilidad en el país.

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Condiciones estructurales de desigualdad

Muchos de los problemas asociados a la educación tienen su origen en las desigualdades estructurales. Si no hay una mejor distribución de la riqueza, las mismas condiciones seguirán reproduciéndose.

Una de las formas más visibles de desigualdad, aunque no la única, es el ingreso. La tabla 7 presenta el ingreso promedio de los hogares en el país por decil. El Decil 1 agrupa al 10% de hogares con los ingresos más bajos; y el Decil 10 agrupa a los hogares con mayor ingreso. En esta tabla aparecen P10 y P90 y representan los límites superiores de ingreso que separan a cada grupo. Por ejemplo, P10 es el límite superior de ingreso que tiene el Decil 1. Esto significa que a ninguno de los hogares pertenecientes al Decil 1 ingresan más de 1,000 quetzales mensualmente. De la misma manera, ningún hogar del Decil 5 recibe más de 3,800 quetzales al mes.

Podemos establecer una relación entre P90 y P10 para medir la desigualdad, encontramos que el Decil 1 debe ganar hasta 11.5 más veces para tener los mismos ingresos que el Decil 9. Si establecemos una relación entre el Decil 1 y el Decil 10, encontramos que último obtiene 38 veces más que el primero. Incluso, el ingreso promedio del Decil 10 (17,131 quetzales) es 3.7 mayor al del ingreso promedio de todos los hogares (4,578 quetzales). Estas disparidades condicionan el acceso a muchos recursos que tiene repercusiones graves para elevar los niveles de bienestar.

El ingreso económico es un factor importante para acceder a otros recursos, por ejemplo, Internet, equipos de cómputo y otros bienes. Si a este análisis agregamos la escolaridad de cada quintil, encontramos grandes desigualdades. Gran parte de la población de los quintiles 1 y 2, o bien no cuentan con ningún grado de escolaridad, o solo cuentan con primaria. Mientras que en el Q4 y Q5, el 24% y 29.7% cuentan con diversificado respectivamente. Solo el Q5 cuenta con un número significativo de personas con grado superior aprobado, esto es un nada despreciable 20%.

Las posibilidades de acceder a un trabajo con buena remuneración son muy pocas para la población de los quintiles 1 al 3. Esta es una condición que reproduce las desigualdades. En ese sentido, Therborn (2016) ha mostrado cómo el nivel educativo representa una variable fuertemente vinculada con la falta de acceso a condiciones de vida más dignas y de bienestar. Además del ingreso, el grado académico de los padres está asociado, tanto al éxito escolar de los estudiantes, como al nivel de involucramiento de los padres en las actividades académicas de los estudiantes (Unesco, 2015).

Las personas más pobres ¿gastan más en educación?

Para concluir este análisis sobre la situación educativa y sus componentes de desigualdad, calculamos el gasto de los hogares que destinan a educación. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, del año 2014, es la única que permite construir este indicador.

La tabla 10 muestra que el quintil de menor ingreso destina mayor parte de su presupuesto para atender necesidades de educación. Mensualmente, este sector de la población invirtió el 17.2%, ocho veces más que el segundo quintil, y diez veces más que los quintiles 3, 4 y 5.

Es decir, las personas más pobres gastan más en educación, algo que parece raro, pero en términos del ingreso, no hay nada qué discutir. Esto supone una desigualdad importante, pues lo más pobres deben invertir el doble de su presupuesto para acceder a la educación, y no necesariamente es de mejor calidad.

El análisis anterior contempla también cuánto dinero más tendrían que gastar los hogares si no dispusieran de ayuda de programas que cubren necesidades educativas.  Como muestra la misma tabla, el gasto de los hogares del quintil uno incrementa 5.8% mensual sin la ayuda social. Cabe destacar que el ingreso mensual del quintil cinco es 20 veces mayor que el quintil uno.

Esto no solo muestra la desigualdad del ingreso, sino lo necesario que son los programas que cubren las carencias para garantizar el acceso a la educación, pero, aunque están disponibles, no son suficientes. Quienes perciben menos deben gasta más para satisfacer sus necesidades educativas.

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Estas condiciones de desigualdad son las que imperaban antes de la pandemia y que la «nueva normalidad» debe equilibrar. Son necesarios enormes esfuerzos, no solo para reducir las desigualdades que están de manifiesto, sino aquellas que serán profundizadas producto de la pandemia por el COVID-19. Si vamos a regresar a la escuela, debe ser en condiciones que ayuden a las personas más vulnerables.

A continuación, presento algunos criterios para una buena estrategia de regreso a la escuela. Me concentré en desarrollar con mucho mayor amplitud el criterio pedagógico, en cuanto a los otros dos, me limito a enumerar algunas consideraciones muy generales que otros expertos podrían abordar.

El criterio pedagógico

No cabe duda de que no estamos en las mejores condiciones para propiciar aprendizajes. La psicología cognitiva y la sociología demostraron la importancia de factores tanto individuales, como de contexto en el desarrollo de aprendizajes. Estos van, desde la capacidad individual para autorregularse e incrementar el uso de la memoria de trabajo, hasta los orígenes socioeconómicos de los estudiantes y sus familias (Blanco, 2011; Unesco 2015 y Ruiz, 2019). En ese sentido, es importante que las consideraciones pedagógicas de la estrategia de regreso a clases tomen en cuenta todos estos factores, sin olvidar que cada uno de ellos son vividos y experimentados de diferente manera según las condiciones sociales. Y dado que Guatemala es un país con grandes diferencias y desigualdades, la estrategia de regreso a la escuela nos obliga a trabajar diferenciadamente para adecuar las acciones a las necesidades del contexto.

Añadido a esto, la investigación muestra que los periodos de vacaciones tienen impactos negativos en los aprendizajes, especialmente en matemáticas y lenguaje como sugiere la investigación de Cooper, et al (1996). Existe evidencia científica que indica que los estudiantes más desfavorecidos y de ciertas características de pobreza son los más afectados en estas mismas materias (Kim, 2001).

Si bien no estamos de vacaciones, la pérdida de aprendizajes no está lejos de ser una realidad, especialmente por las condiciones que imperan en el país. Lo que conlleva a tomar las medidas pedagógicas pertinentes, tanto para identificar el problema, como para resolverlo.[2] Una de las medidas necesarias es ayudar a las familias en el acompañamiento de las actividades escolares de sus hijos, en esto el Ministerio ha acertado al trabajar estrechamente con las organizaciones de padres de familias.

Priorizar aprendizajes y estudiantes cursando un grado que implica promoción de nivel

Una de las primeras acciones a considerar conlleva flexibilizar el currículo y priorizar aprendizajes. La intención es fijar conocimientos concretos y bien definidos que, sin ellos, no pueden obtener otros aprendizajes. Esto supone una priorización cuyo criterio principal debe estar mediado por dos elementos, por un lado, la situación del estudiante, por otro, el currículo. El segundo criterio podría tener menor importancia, pues no se trata de cumplir actividades, sino desarrollar aprendizajes.

La organización del currículo y los aprendizajes tiene una lógica pensada para la escuela con el acompañamiento profesional de los docentes. Replicar el trabajo en casa representa serias dificultades.

De la misma manera, puede tener prioridad el regreso de estudiantes que están por terminar un nivel educativo, esto a manera de apostarle a los aprendizajes mínimos y necesarios para promoverlos de grado. Los criterios deben ser flexibles, además de tomar medidas para ofrecer soluciones de manera que no se promueva sin criterios claros, pero que tampoco pierdan el año por causa de la pandemia. Es un reto importante, pero que con acciones bien planificadas se puede lograr.

Evaluación diagnóstica asertiva y suspensión de cualquier evaluación estandarizada

El largo confinamiento y la falta de continuidad del proceso educativo tendrá como consecuencia interrupciones en el aprendizaje y con efectos diferenciados según las características socioeconómicas. En ese sentido, resultaría favorable revisar en qué condiciones regresarán los estudiantes, tanto a nivel emocional, como a nivel académico.  La evaluación asertiva tiene dos propósitos, uno es socioemocional y el otro es académico.

Mientras que la primera atiende aspectos emocionales y de salud mental, el segundo está enfocado en prioridades específicas de recuperación de los aprendizajes que muestren algún rezago. Es claro que esto tomará tiempo, pero es necesario saber las lecciones aprendidas en casa. Para ellos se requiere de un trabajo continuo con personal proveniente del área de psicología y ciencias de la educación.

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La evaluación diagnóstica académica apunta a establecer cuál el piso de los aprendizajes y cuáles son las acciones necesarias para equilibrar y conseguir emparejar a los estudiantes más rezagados. Muchos de los estudiantes no han podido continuar con el proceso educativo, ya sea por falta de acceso a recursos digitales, o bien porque sus familiares no están en condiciones de ayudarles. Ya sea porque no tienen los conocimientos necesarios, -recordemos que la escolaridad media de la población es de 6 años-, o por falta de tiempo. Además, la enseñanza supone una serie de capacidades técnico-pedagógicas para propiciar el aprendizaje de manera efectiva, función principal de los docentes y la escuela que es y será siempre insustituible.

Esta realidad tiene un efecto expansor en la brecha de los aprendizajes, mientras que los sectores más acomodados y de mayor escolaridad pueden tener mejores oportunidades de ayudar a sus hijos, los hogares de ingresos bajos, con menos recursos y capital cultural, no tendrán muchas oportunidades de seguir con sus aprendizajes.

Las capacidades reales de los docentes y flexibilidad para llevar a cabo su práctica pedagógica

Una decisión en la estrategia de regreso a clases son los docentes y las capacidades reales de modificar su práctica en función de un contexto extraordinario. Es la primera vez que tenemos en frente una situación tan compleja y difícil. No cabe duda que las respuestas deben también ser extraordinarias. Además, la situación precisa una amplia variedad de estrategias y ante todo flexibilidad para adaptarse a ella. Las acciones docentes podrían enfocarse en aspectos priorizados según el contexto y los resultados que vaya arrojando la evaluación asertiva. En esta tarea es importante que se involucre, tanto a los docentes, como estudiantes en la toma de decisiones sobre el cómo se reorientará la labor pedagógica. Por otro lado, es igualmente importante implementar un mecanismo de apoyo hacia los docentes y su bienestar socioemocional, pues su labor será vital en el regreso a clases.

Poner límites a las esperanzas de la educación a distancia

La conectividad a Internet es baja en el país. En ese sentido, las oportunidades de aprendizaje mediante las TIC son limitadas. Esto representa una doble desigualdad, la primera es obvia y tiene que ver con el acceso a Internet como la disponibilidad de dispositivos electrónicos. La segunda es mucho más sutil, pero con un potencial de ampliar la brecha y las oportunidades de aprendizaje. Por su naturaleza, la radio y la televisión representan un tipo de comunicación unidireccional, la comunicación solo tiene una vía, mientras que las TIC, están mediadas por una bidireccional, de doble vía. La comunicación es medianamente fluida y abre la puerta a una serie de posibilidades pedagógicas como el intercambio de archivos, videos, audios y otros elementos que potencian la posibilidad de obtener retroalimentación inmediata, parte fundamental del proceso de enseñanza.

Por otro lado, la comunicación unidireccional como la que ofrece la televisión y la radio no permite este intercambio importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Desde luego, para que la estrategia de e-learning funcione, no solo es necesario contar con herramientas, sino con un modelo pedagógico que guíe los procesos educativos, además, el e-learning se hace menos efectivo con el estudiantado más pequeño, sobre todo en los primeros tres niveles de primaria y el prescolar, que requieren de un acompañamiento experto de solo puede dar el docente. De la misma manera, se requieren acciones que planifiquen el año 2021 con una menor carga lectiva y que considera el contexto actual y las oportunidades de construir una nueva concepción de la educación desde una perspectiva de igualdad. Esto sin mencionar que, de ser necesario, las clases podrían volver a suspenderse por un rebrote de la enfermedad como ha sucedido en Francia y corea del sur, que debieron cerrar varios centros educativos después de la reapertura. Es un escenario que debemos considerar

Consideraciones finales

Ninguna medida meramente educativa mitigará la deserción y abandono escolar que ha tenido un comportamiento sostenido y alarmante en los últimos años. Las razones del abandono escolar tienen que ver menos con la escuela, que con las situaciones de pobreza del país. En ese sentido, podría esperarse un impacto severo en la matrícula de este 2020. No hay política educativa que garantice la permanencia en la escuela, pues la pobreza, la falta de dinero, la necesidad de trabajar y la migración son algunas razones por las que la niñez y la adolescencia interrumpe su proceso educativo Y todo esto se potenciará con la crisis económica que dejará la pandemia, sin mencionar que la disponibilidad de recursos podría escasear por falta de recaudación fiscal.

Por otro lado, una estrategia que atienda las particularidades del contexto hará posible un regreso a clases mucho mejor organizado y priorizando a los grupos más desfavorecidos para evitar que la brecha sigua ampliándose. La coordinación de los diferentes sectores de la sociedad será vital para llevar cabo las acciones de regreso a clases. Los tres ejes que se sugieren pueden ser útiles dirigir y dar cuerpo a las acciones de regreso a la escuela anteponiendo la salud de la comunidad educativa. Para esto se necesita la colaboración de las autoridades de salud, educativas y la inclusión de otros actores clave.

Estamos frente a una oportunidad de comenzar a pensar y desarrollar acciones que incidan en el cambio del proyecto de sociedad y de país con miras a una visión estructural que identifique y se dedique a combatir la pobreza y sus múltiples caras. Elaborar políticas aisladas es alimentar el círculo vicioso que reproduce las desigualdades dentro del sistema social.  Transformar la educación es mejorar las condiciones educativas con una nueva visión de país con condiciones más justas.

Referencias

Blanco, E. (2001).  Los límites de la escuela. Desigualdades y aprendizajes en México. El Colegio de México.

Barrett, P., Davies, F., Zhang, Y., &Barrett, L. (2017). TheHolisticImpact of ClassroomSpaceson Learning in SpecificSubjects. Environment and Behavior, 49(4), 425–451. https://doi.org/10.1177/0013916516648735

Cooper, H., Nye, B., Charlton, K., Lindsay, J., &Greathouse, S. (1996). Theeffects of summervacationonachievement test scores: A narrative and meta-analyticreview. Review of educationalresearch, 66(3), 227-268.

Dubet, F. (2015). La escuela de las oportunidades. ¿Qué es una escuela justa?

Kim, J. (2001). TheEffects of SummerVacationontheAcademicSkills of White, Black, Latino, and AsianStudents. PaperWork. Harvard GraduateSchool of Education.

Rieble-Aubourg y Vitieri (2020). Nota CIMA # 20 COVID-19: ¿Estamos preparados para el aprendizaje en línea? Disponible en: https://publications.iadb.org/es/nota-cima-20-covid-19-estamos-preparados-para-el-aprendizaje-en-linea

Ruíz, H. (2019). Cómo aprendemos. Una aproximación científica al aprendizaje y enseñanza. Madrid, España.  Grao Editorial.

Tenti, E. (2011). La escuela y la cuestión social. Ensayos de sociología de la educación. México. Siglo XXI Editores.

Therborn, Göran. (2016). Los campos de exterminio de la desigualdad. México. Fondo de Cultural Económica.

Unesco (2015). Informe de resultados del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo -TERCE-. Factores asociados. Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación. OREALC/UNESCO, Santiago.

Documentos legales

Constitución Política de la República de Guatemala. 1985

Ley de Educación Nacional, 1991.

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