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Los mensajes dentro del traje de Miss Guatemala

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Los mensajes dentro del traje de Miss Guatemala

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El vestido «nacional» usado por Ivana Batchelor nos dice más de lo que vimos en la pasarela. Son mensajes a nivel de forma, de símbolo y discurso que reflejan el fondo de este país.

El «traje nacional» que portó la representante de Guatemala en el evento Miss Universo el pasado 14 de enero, me despertó una serie de cuestionamientos sobre temas de identidad, cultura, la existencia de ciertas ideas sobre «lo guatemalteco», identidad nacional, patriotismo y el rol de las mujeres, especialmente las guatemaltecas en el siglo XXI. Por esta razón, revisé el contexto en que nace este concurso y sobre todo, de los simbolismos subyacentes al traje, que supone representar una síntesis de esa «identidad nacional».

A mediados de los años 50 dio inicio el concurso de belleza Miss Universo, idea que surgió de la compañía Pacific Mills para promocionar sus trajes de baño. El objetivo real fue revestido de mensajes que situaban al certamen como una plataforma para promover la belleza integral, el liderazgo, la asertividad en la comunicación y una suerte de «activismo social».  El evento tuvo tal éxito que generó franquicias para que los países organicen certámenes y elijan a su representante. En el tiempo de vida del concurso han participado más de 115 naciones.

Mucha agua ha corrido desde entonces y me surgen muchas preguntas: ¿Qué sentido tiene la realización de este tipo de certámenes siete décadas después de su fundación? ¿Por qué una mujer debe exhibirse ante un jurado que va a determinar si es o no bella? ¿Por qué una mujer desde su imagen física como aspecto prioritario, debe demostrar que «también piensa»? ¿Cuáles son los hilos políticos que se mueven detrás de un evento que quizá juegan con expectativas de las jóvenes que buscan reafirmarse ante una sociedad y el mundo con una corona? ¿Qué significa esa corona? ¿Por qué seguir promoviendo la rivalidad entre mujeres en un mundo que necesita urgentemente superar imaginarios y órdenes de un sistema que no precisamente dignifica la vida?

Y en el caso de Guatemala… ¿Qué implica la participación de un país profundamente complejo en este tipo de certámenes? ¿Qué parámetros de belleza rigen la elección de la joven que lleva sobre sí el peso de esa complejidad? ¿Qué criterios se establecen para definir el traje denominado «nacional» (llamado traje típico en múltiples esferas, a veces con un dejo peyorativo por desconocer el profundo significado que conllevan desde los procesos del tejido hasta los símbolos espirituales) de la representante? ¿Qué simbolismos e implicaciones reales tiene el diseño de dicho traje en un país que está a años luz de alcanzar verdaderos puentes de diálogo, convivencia y avances sociales en medio de las desigualdades y lamentables prácticas folklorizantes?

Me quedo con esta última pregunta al observar la fotografía de Ivana Batchelor, originaria de Quetzaltenango y representante de Guatemala ante el evento Miss Universo versión 2023, realizado en Nueva Orleans, Estados Unidos. En la imagen posa usando un traje intitulado «Guatemala Inmortal-Jaguar de las Américas», creado por César Portillo y Leonel Hernández.

Según sus autores, la intención del diseño fue presentar una síntesis de elementos icónicos guatemaltecos como la pirámide del Gran Jaguar (así llamada en la noticia publicada), situada en Tikal. Asimismo, el rostro de un jaguar y elementos del calendario maya. Estos elementos se mezclan con columnas descritas por sus autores como «salomónicas» acompañadas por la monja blanca y la ceiba pentandra como símbolos nacionales, aunado a la representación de la marimba. Finalmente, se incluye una alusión al Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, una de las obras emblemáticas de Efraín Recinos. Batchelor navegaba en medio de esta gran estructura donde priman los tonos dorados, sosteniendo el peso físico y simbólico con su cuerpo.

Nivel sintáctico, aspectos formales

En primer término, quiero referirme al lugar en que fue tomada la foto: espacios interiores del Palacio Nacional de la Cultura, justamente un sitio que representa la forma en que se concibe la cultura en el país. También un lugar emblemático que representa el trabajo que a nivel de Estado se hace en Guatemala en cuanto a esta dimensión social.

En el centro aparece Batchelor en un área que no abarca siquiera un tercio de la imagen en su totalidad. Su postura se inclina hacia su lado izquierdo, como sosteniendo un fuerte peso… metáfora de este país que realmente es un desafío sostener en nuestra espalda.

La tez de ella, clara, con una altura poco común para las mujeres guatemaltecas (1.73 metros de altura, destacan como dato importante algunos medios informativos del país) corresponden a los cánones de belleza esperados en el Miss Universo. Son rasgos evidentemente europeos.

Las piernas de Ivana se sostienen con alguna dificultad, ornamentadas por elementos que parecen hacer alusión a la cultura maya. Delante de sus piernas, hay una estructura de gran presencia en la imagen que alude al Templo del Gran Jaguar y que ocupa más de la mitad de la fotografía, lo cual tiene una connotación semiótica de una importancia central, por su tamaño y dimensión.

En un punto focal importante de la fotografía, la parte superior izquierda, aparecen una serie de elementos donde sobresalen símbolos que representan algunos nahuales y el conteo del tiempo en el Sagrado Calendario Maya. En otro punto focal relevante, cuadrante inferior derecho, se observa otra serie de saturación de elementos donde sobresale la representación de la marimba. Son menos visibles los símbolos nacionales como el quetzal y la monja blanca.

Aunque en esta fotografía no se observa, en la descripción del traje se indica que el rostro del jaguar se sitúa en la parte trasera del traje, específicamente en la espalda de Batchelor. La saturación de elementos tiene un hilo conductor: un marcado color dorado.

Esta imagen del jaguar que se ubicó en la espalda de Batchelor, fue creada por la joven diseñadora Valery Paiz. Es importante mencionar que la información sobre la autoría de esta imagen fue menos destacada en las noticias, tuvo más relevancia la mención de los autores del traje completo.

A nivel formal el situar el rostro del jaguar en la parte trasera del traje le confiere menor importancia que los demás elementos ubicados en la parte frontal, dado que gana protagonismo tanto en la imagen fotográfica en la que Batchelor luce el traje como en el desfile mismo. La modelo tenía que voltearse para que pudiera observarse la imagen del rostro del jaguar.

Nivel simbólico, el punto álgido

Podría decirse que a nivel de figura retórica el traje es una clara hipérbole, una exageración y ostentación de elementos yuxtapuestos desde un hilo conductor que quiere mostrar un nacionalismo reforzado en el país con símbolos derivados de una identidad «de lo guatemalteco» . Todo basado en prácticas de apropiación cultural, folklorización, superficialización y fragmentación de elementos identitarios propios de los pueblos originarios, y de símbolos como el quetzal y la monja blanca, cuya adopción se inició en el siglo XVII como estandarte de ese nacionalismo en ciernes.

Ante ello me surgen varios cuestionamientos:

  • ¿Hay algo que realmente nos unifique como nación?
  • ¿Qué significa realmente «lo guatemalteco»?
  • ¿Qué representa este tipo de manifestaciones para los pueblos originarios de este país?
  • ¿Cuándo superaremos las prácticas folklorizantes que fragmentan, invisibilizan y superficializan aspectos identitarios, culturales, espirituales de los diversos pueblos que habitan este territorio?
  • ¿Cómo podríamos transformar los paradigmas y mostrar Guatemala ante el mundo desde enfoques más respetuosos que trasciendan estas estrategias folklorizantes?
  • ¿Deberían todavía existir este tipo de concursos a esta altura del siglo XXI, donde la mujer se exhibe y debe demostrar que también tiene ideas además de una linda imagen que corresponde a cierto canon de belleza?
  • ¿Dónde está la frontera entre el entretenimiento, el espectáculo, el arte y la cultura?

Quisiera en esta parte simbólica hacer algunas breves acotaciones desde las siguientes categorías:

Género

Es importante acotar que el concurso Miss Universo nace en el contexto sociohistórico del baby boom en Norteamérica; la era post guerra que idealizó el papel de la familia y el rol de la mujer como centro del hogar, cuya misión principal era ser esposa, madre y ama de casa.

A pesar del transcurrir de los años y de una aparente transformación en el discurso presentado por las candidatas y preguntas que utilizan términos como «empoderamiento» o «progresista», la dinámica del concurso es la misma: desfile en trajes de calle, traje de noche, traje de baño (uno de los momentos más esperados) y un breve momento dedicado a que las jóvenes participantes expresen su opinión (muy estudiada y muchas veces fallidamente expresada) sobre temas que parecieran ser de interés social, pero que nunca pudieran afectar algún interés económico o político de sectores importantes en los países en contienda,  tampoco de quienes financian y son favorecidos por estos certámenes donde se mueven importantes capitales.

Vemos en la imagen a Bachelor en un mínimo espacio de la gráfica, envuelta en una expresión kitsch, en una representación ornamental de un país que aún tiene años luz de consolidar elementos que realmente fundamenten una verdadera nación.

¿Tiene sentido que las mujeres, y específicamente las mujeres guatemaltecas, participen en estos eventos?

Cosmovisiones y espiritualidades

En el «traje nacional» aparecen varios elementos que me parece importante hacer notar: en primer término, la representación gráfica de cuatro de los 20 nahuales del calendario sagrado maya; es decir, una expresión mutilada de un aspecto espiritual profundo.

Me pregunto ¿Qué pasaría en el país si un símbolo sagrado de otra expresión religiosa se presentara como ornamento en un «traje nacional»? Seguramente habría una protesta importante, una calificación de irrespeto a la fe, incluso de herejía. ¿Por qué esto no se ve de la misma manera cuando se trata de la espiritualidad de los pueblos originarios mayas?

Lo mismo sucede con la representación del jaguar en la espalda de Batchelor y la alusión al templo del Gran Jaguar, que se erige como estructura transparente frente a la concursante. El jaguar en la cultura representa la energía de la tierra, es el guardián de los templos sagrados, la energía de las montañas. Tiene una gran profundidad en su significado. ¿Alguna vez quienes crean los diseños o quienes crean las estrategias de diseño han dedicado un momento a estudiar estos significados?

¿Si se comprendieran dichos aspectos, quienes diseñan se atreverían a poner como simple adorno algo que para muchos y muchas habitantes del país representa el pilar de su espiritualidad?

Folklorización e imagen de Guatemala en el exterior

Hemos visto durante décadas las estrategias utilizadas por instituciones del Estado e iniciativas privadas para construir la denominada marca de país, una constante presentación de recursos audiovisuales donde se funden en el paisaje fotografías de personas mayas cuyo rostro no se observa, la representación de danzas, ceremonias, elementos cosmogónicos y espirituales de los pueblos mayas descontextualizados de su profundidad y presentados como espectáculo.

Hemos visto la fragmentación de símbolos de textiles colocados en diseños de ropa y accesorios occidentales, sin el debido respeto a las comunidades y territorios de donde provienen, esto tiene como consecuencia la agudización de la fragmentación social por el aprovechamiento de sectores económicos, políticos y también culturales, tanto en ignorar la autoría colectiva de los textiles ancestrales, como por la explotación económica. A las tejedoras se les paga una cantidad mínima en contraste con los altos precios al que dichos textiles se venden a nivel nacional e internacional. Esto provoca mayor fragmentación y desigualdad. Aunado a ello, existen procesos de apropiación cultural que aún no encuentran solución en el sistema jurídico nacional.

Existe también un gran contraste en cómo se considera a las mujeres mayas dentro del país y la imagen exotizada que se difunde en el exterior. Persisten expresiones peyorativas y racistas como nombrarlas «María», las muestras sutiles y frontales de discriminación. En contraposición, en el extranjero, las estrategias de promoción turística, venden a Guatemala como «cuna de la civilización maya», con una idealización del pasado prehispánico de los pueblos originarios.

¿Queremos seguir presentando de esta manera al país?

Ya existen propuestas sólidas para sacar adelante procesos de diplomacia cultural en Guatemala, cuya mayor riqueza es partir del respeto y consolidar la relación entre naciones a partir de compartir las profundas expresiones culturales e identitarias de las y los ciudadanos, un encuentro integralmente humano.

Nos urge cambiar paradigmas, desde la consideración de la cultura como una dimensión de segunda categoría, como un aspecto ornamental del Estado y del país, para entrar en profundas reflexiones de dónde situarla como dimensión sustantiva y, con ello, fortalecer el conocimiento, comprensión, respeto y diálogo entre las diversas manifestaciones de todos los pueblos que habitan el país.

Nivel pragmático, las reacciones

En una breve revisión de redes puede observarse que la mayoría de reacciones fueron muy positivas cuando el traje «Guatemala Inmortal-Jaguar de las Américas» fue presentado. Algunas de las expresiones fueron: «hermosa», «impresionante», «Majestuoso, eres una reina de lujo» No encontré alguna crítica ni análisis profundo sobre el tema.

En conclusión, creo que tenemos una urgencia de elementos que nos unan como nación y también la evidencia de que los connacionales alcanzan grandes logros en diversos ámbitos. También creo que tenemos una vital urgencia de repensarnos y construir un sentido de pertenencia de nación que incluya a todos y todas desde el respeto y el encuentro profundo.

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