Disidencia y
disciplina

¡Sho!

Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhho.
¿Por qué no te hacés sho? Un gran sho de siglos, de muchos siglos, un gran sho de dos siglos: un sho bicentenario.

Antes también, pero empecemos por ahí: Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhho. Sho con esa hache muda sonora, con esa hache muda tan sonora, esa hache que hacha, que es hacha, que corta de cuajo, que cruje, que saja y descuaja. Shoooooooooooooo. Un sho dilatado y constante en el tiempo. Un sho atemporal. Presente: sho actual, sho shostenido.

Historia del sho, o el sho en nuestra historia (¿el sho es nuestra historia?):

1821. A la Corona: «¿Por qué no te callas?». Al mismo pueblo temible: «Antes de que ustedes se atrevan a decir algo.» Y desde entonces sho sin pausa: 1960: el sho de la guerra; 1996: el sho de la paz (el sho del diálogo –otra forma del sho: «hablen, pero se hace lo que yo diga». Tal vez no sea sho. Tal vez sea shhhhhhh. Su solícita inflexión–. El sho del Consenso (de Washington)).

También el sho del Estado. El sho de las élites. El sho a la CICIG. El sho a los medios (y el sho de los medios: casi todos, a menudo, sentimos que ya estamos cabales).

El sho de nosotros a los otros en redes. Sho, ya sho, hombre. Sho.

Y cada vez más silencio y cada vez más ruido, todo mezclado y todo indiscernible como la palabra misma que produce vacío: sho, tan tenue, tan apagada, pero a la vez tan autoritaria e ígnea como el fuego, que sume todo en tiniebla cuando ha culminado su función.

Este libro que presentamos aquí explora una manifestación concreta y reciente de esa forma de aparentar unidad, consenso y control de la situación que consiste en esconder, en disfrazar, e intimidar. La que mostró una (buena) parte de las élites tradicionales en un momento de erosión de sus facultades y credibilidad, quizá también de su hegemonía contra otros empresarios de bienes y servicios que apoyaron a la CICIG de Iván Velásquez. Esta se orientaba tanto a reprimir ideas disidentes como a proteger intereses acendrados y a contener la posibilidad de unas transformaciones que se les estaban yendo de las manos (En realidad, muchas otras se les habían ido ya antes de las manos).

El libro presenta muchos de esos mecanismos. Otros, más graves, que las fuentes de este trabajo no mencionaron, pero conocidas por Plaza Pública, incluían amenazas más severas, también físicas.

Pero esto que están leyendo no es solo un libro: es un especial. Mes tras mes, alimentaremos este espacio con informaciones y reflexiones relacionadas con los contenidos de esta investigación (el silencio, el diálogo, las élites, la captura del Estado, el desarrollo) y con el abanico más representativo y diverso de autores que seamos capaces de lograr. Con él queremos contribuir a entendernos mejor, en todos los sentidos del verbo: nuestro pasado reciente, nuestros lastres, y nuestras posibilidades legítimas.

Queremos dejar de ser casino, porque en el casino siempre gana la casa. Nunca hay azar en los resultados de sus juegos de azar, como no hay mucho lugar a la sorpresa en el país que pudimos haber abandonado en los últimos años: ese que está volviendo a las cartas marcadas.

Queremos futuro, no únicamente porvenir: algo sin mafia, sin cotos cerrados, sin ventajas indebidas, y sin el trauma de la desconfianza irremisible.

Si el futuro no es ese, no será futuro: solo la devastada prolongación del pasado. Y YA SHO CON ESO.

PODCAST

La ley de la maraña

Integrantes de la élite económica que participaron en las manifestaciones contra la corrupción y a favor del MP y la Cicig fueron acallados por su propio grupo. Presiones, amenazas y pérdidas de negocios. Esas fueron algunas de sus estrategias. Ahora su futuro es incierto. Plaza Pública te lo explica en este podcast sobre nuestra investigación Disidencia y disciplina. Cómo las élites tradicionales sofocan el diseño y qué sigue ahora.

EL ESTUDIO

Cómo las élites tradicionales sofocan el disenso y qué sigue ahora. El libro.

Atemorizadas como durante el juicio por genocidio, buena parte de las élites tradicionales no tardaron en replegarse y retirarle el apoyo a la Cicig cuando vieron a algunos de sus más conspicuos y moderados integrantes sentados en el lugar de los acusados. Desde entonces, se pusieron en marcha los mecanismos de disciplina y control que suele emplear la élite contra los descarriados. La maraña, que a veces lleva en volandas, también asfixia. Este libro de la antropóloga Alejandra Colom, del que hoy presentamos solo los primeros capítulos, trata de eso, y de cómo interpretaron estos procesos empresarios y periodistas que se vieron (o se colocaron) en distintas trincheras.

Antecedentes

La línea trazada

El tercer gran actor

Fragilidad

Formas de control y presión

Cuando pasaron al corruptor, en ese momento empezaron a caer los
grandes nombres, los grandes consorcios, los grandes dueños de consorcios, los grandes apellidos... Empezó a caer el que dio la mordida, no sólo el policía que la recibió.

Élites económicas, EE.UU. y la aspiración a una democracia con contrapesos

Alexander Segovia

Por primera vez en mucho tiempo, la élite económica guatemalteca fue desafiada, pero (aparte del crimen organizado) no estaban listos los contrapesos.

Lo diferente es el crimen organizado

Luis Arreaga

Ni los unos (la élite empresarial tradicional) son tan homogéneos como se presentan, ni tan opuestos son los otros como se presumen.

Compensar el péndulo

José Quiñónes

La confianza está rota. De seguir así, estamos bien encaminados a ser víctimas de la próxima figura populista. Debemos crear espacios seguros y para acuerdos minimalistas pero constructivos.

La gran decisión

Stephen McFarland

Guatemala (y sus empresarios) ante la amenaza de la corrupción y el narcotráfico. Washington está atento. Aquí unas claves para entenderse mejor.

Cambiar todo para que nada cambie

Mariel Aguilar-Støen y Benedicte Bull

La confianza está rota. De seguir así, estamos bien encaminados a ser víctimas de la próxima figura populista. Debemos crear espacios seguros y para acuerdos minimalistas pero constructivos.

Ojalá comprendamos que es mejor una democracia incómoda que una dictadura cómoda

José Luis Sanz

Sanz, exdirector de El Faro y corresponsal en Washington, habla sobre el panorama para Centroamérica con el avance del autoritarismo, los ataques a la prensa y a la libertad de expresión y el cambio de gobierno en Estados Unidos. Disidencia y disciplina, a otra escala.

Captura del Estado y disciplina: instrucciones de uso

Existen empresarias y empresarios disidentes que están dispuestos a sacrificar al menos una parte de sus privilegios para vivir en un país más justo.

Élites económicas, EE.UU. y la aspiración a una democracia con contrapesos

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Por primera vez en mucho tiempo, la élite económica guatemalteca fue desafiada, pero (aparte del crimen organizado) no estaban listos los contrapesos.

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Sanz, exdirector de El Faro y corresponsal en Washington, habla sobre el panorama para Centroamérica con el avance del autoritarismo, los ataques a la prensa y a la libertad de expresión y el cambio de gobierno en Estados Unidos. Disidencia y disciplina, a otra escala.

Captura del Estado y disciplina: instrucciones de uso

Existen empresarias y empresarios disidentes que están dispuestos a sacrificar al menos una parte de sus privilegios para vivir en un país más justo.

Créditos

Investigación y textos
Alejandra Colom
Asistente de investigación
Isabel Figueroa
Idea, dirección y edición
Enrique Naveda
Podcast
Ricardo Marroquín y Andrea Godínez
Diseño
Dénnys Mejía
Desarrollo
Erick Alvarado
Ilustraciones
Dénnys Mejía y Suandi Estrada

Créditos

Investigación y libro
Alejandra Colom
Idea, dirección y edición:
Enrique Naveda
Podcast
Investigación: Ricardo Marroquín
Diseño:
Dénnys Mejía
Desarrollo
Erick Alvarado
Ilustraciones
Dénnys Mejía y Suandi Estrada