Ricardo Berganza

Un plan de emergencia para sus hij@s

Hablemos de los planes de emergencia. De algo que usted puede estar pasando por alto y que puede afectarle de manera extrema y violenta.

Un plan familiar de emergencia en su concepto más difundido, es una herramienta fundamental.  Los elementos centrales de estos planes son: 1. Identificación de escenarios. 2.  Preparación para esos escenarios y 3. Poner en práctica lo acordado durante una emergencia real.

El origen de estos planes puede rastrearse en el tiempo, y es durante la guerra fría, cuando en los Estados Unidos se promovió de forma masiva, la construcción de refugios familiares ante el escenario de una guerra atómica. Posteriormente, se evolucionó hacia otros escenarios que siguen siendo esenciales:  sismos e incendios. En ambos casos es clave identificar acciones preventivas y luego acciones de respuesta que incluyen la evacuación segura, y la reunión de la familia. Por supuesto, existen otros escenarios, como los tornados, los incendios forestales, los secuestros o las extorsiones, pero aquí nos centraremos en una situación que puede pasar desapercibida y que por lo regular no se discute en familia: La protección de niñas y niños ante el escenario de violencia y agresión sexual, por supuesto, sin restar importancia a otras formas de violencia.

Si la familia se reúne para hablar de incendios, pueden establecerse las posibles causas, tomarse medidas de prevención, y hasta practicar la evacuación segura de la casa. ¿Acaso podemos hablar con niñas y niños sobre la agresión sexual?, y si fuera el caso, ¿Cómo construimos el escenario?.

Debe recordarse que las agresiones sexuales a niñas y niños las perpetran por lo regular personas cercanas a las víctimas: Padres, tíos, abuelos, amigos cercanos, y en su mayoría hombres en posiciones de poder con respecto a la víctima.

Por lo tanto, no es suficiente asumir que los riesgos para una niña o niño provendrán de la internet o de un agente externo a la vivienda o el ámbito escolar.

Los elementos fundamentales son los mismos que en caso de sismo: Identificar y describir el evento. Eso puede hacerse en familia y desde temprana edad.  Luego debe discutirse cómo proteger a las personas más vulnerables.  Y de nuevo, la prevención debe asociarse a potenciales agresores. Tal vez aquí entramos a la zona más compleja, porque a nadie le gusta pensar en el tío o el abuelo como un potencial violador, pero mi impresión, es que cualquier papá o mamá debe considerar todas las opciones, y no permitir que alguien, quien sea, tenga demasiado poder sobre una niña o niño. Y luego, por supuesto, debe discutirse qué hacer en caso de agresión, desde las acciones para pedir auxilio, hasta la búsqueda del hospital y las autoridades. 

Muchas preguntas, muchas posibles respuestas dependiendo de la edad de las niñas y niños, pero el punto crucial a resaltar es la necesidad de abordar el asunto.

Y sobre todo, por muy joven que sea una persona, puede encender un dispositivo que aprendí de mis amigas feministas:  el sospechómetro. El bienestar de la niñez lo justifica.

El autor es Administrador con Maestría en Investigación de Política y Sociedad de la Escuela de Ciencia Política de la USAC. Ha trabajado en la gestión de riesgos y ejercido la docencia con varias instituciones los últimos 25 años y se especializa en la planeación, el desarrollo de capacidades y el diseño y desarrollo de procesos de capacitación.


Recomendados