Como Grupo Intergeneracional, entonces, hacemos constar:
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Que nuestras posiciones son y deben ser entendidas como consensos colectivos. Las opiniones individuales de nuestros miembros son eso: posiciones individuales que no siempre nos reflejan grupalmente.
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Que no ha habido, en toda nuestra existencia como grupo, un ataque como tal a nadie, mucho menos caracterizado por la propagación de información falsa y espuria.
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Que jamás hemos tomado capturas de pantalla como pruebas falsas ni tenido que ver con el uso de pantallas de Guatecompras para demostrar hechos ni falsos ni verdaderos. Aseveramos, además, estar enteramente desvinculados, incluso en lo individual, de estas prácticas y de otras similares. No lideramos ni formal ni informalmente «bando» alguno.
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Que consideramos que hablar de bandos es remitirse a una semántica de poder dirigida a encuadrar a grupos con el ánimo de generar enfrentamientos artificiosos. El sentido de bandos en este país tiene que ver con asociaciones clientelares y con lealtades sin discusión. El Grupo Intergeneracional, por el contrario, es un colectivo crítico de discusión abierta, radical y amplia, que cree en el debate y en el consenso, no en pertenecer a bandos.
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Que no hemos consensuado grupalmente una posición respecto a las reformas constitucionales al sistema de justicia que han estado siendo discutidas —muchas veces de formas chuscas, y no solo por los diputados, sino también por los asistentes tanto a favor como en contra— durante las últimas semanas en el Congreso de la República. De momento, nuestra única crítica al respecto es a la casi total ausencia de divulgación de estas a la ciudadanía no oenegizada.
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Que los abogados que forman parte del grupo se encuentran analizando si las aseveraciones de Velásquez pueden ser constitutivas de los delitos de calumnia, injuria y difamación. De encontrar sustento, no dudaremos en interponer las denuncias respectivas ante el Ministerio Público en el momento oportuno.









