Mientras que nuestras autoridades se ocuparon por “recuperar la gobernabilidad” en Santa Cruz Barillas, el narcotráfico se ocupa por “reclamar su territorio” en Guatemala.
Lo que es formalmente nuestro territorio ahora pasa a manos de los narcos por medio de la ley del plomo y del dinero fácil. Con lágrimas y sangre lo nuestro pasa a ser de ellos. La ya difunta discusión sobre la despenalización de las drogas abordaba dicha problemática: la incapacidad de nuestras autoridades (no solo de Guatemala sino de toda Centroamérica) de combatir al narco y la tentación de las ganancias que dicha actividad produce.
Hasta ahora Guatemala ha logrado contener el embate del narcotráfico de gran escala como una vez se dio en Colombia y hoy se da en México, sin embargo, en el momento en el que las cosas se compliquen para estos grupos en el norte, el efecto globo, simplemente nos arrasará. Más allá de tareas de patrullaje y participar en estados de sitio, el ejército de Guatemala, no se encuentra en la capacidad de proteger las fronteras y mucho menos de enfrentar a los carteles y sus grupos armados como lo hace hoy el ejército mexicano (a un costo de 10,000 muertos anuales).
Este es el resultado de una falta de visión de mediano plazo sobre nuestras fuerzas de seguridad por parte del gobierno de Arzú que después se terminó haciendo miope con el gobierno de Berger. Por esta razón nuestra seguridad nacional (definida en términos convencionales) ya no depende exclusivamente de nosotros sino de otros Estados.
Si bien los Estados Unidos es uno de estos, más importante resulta en estos momentos México por dos razones puntuales: primero, porque es hoy en día el escenario en donde se libra la cruel e innecesaria “guerra contra las drogas”. Un conflicto que tiene la magnitud de una guerra civil por los recursos humanos y económicos y por la importancia geopolítica de la misma. Segundo, porque el gran interés de los Estados Unidos es mantener la misma fuera de sus fronteras. Y que mejor para ellos que de México se vaya más al sur y se instale aquí en Guatemala y en el resto de Centroamérica.
Nuestra estrategia de seguridad contra el narcotráfico depende de lo que hagan los mexicanos. A menos de tres semanas para las elecciones presidenciales en aquel país, me surge la interrogante si nuestra Cancillería, a través de la Embajada de Guatemala, en México, ya ha recopilado la inteligencia suficiente sobre la posible estrategia de seguridad de los candidatos Peña Nieto y López Obrador, los favoritos para ganar. Y cuando hablo de inteligencia no me refiero a ver las noticias o leer los diarios de aquel país, sino a la preparación de una propuesta concreta frente a lo que cualquiera de los candidatos proponga ya que es nuestro territorio el que está en juego.
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* http://www.elperiodico.com.gt/es/20120611/investigacion/213459/









