No solo en cuestión de lectura del juego, sino también de los diferentes factores que no propician que el futbol guatemalteco se desarrolle como debiera y como todos esperamos que se dé.
Cada partido que veo de Liga Nacional y de Primera División, no es más que una prueba fiel que estamos operando con lo mínimo de condiciones en todas las áreas de nuestro bendito futbol.
Llegó a mis manos un documento que detalla la estrategia del Real Madrid, en cuestión de mercadeo. Su principal argumento es el poder llevar a un partido de futbol a competir con cualquier espectáculo (hablando de teatro, cine, etc.). Lo lograron, alcanzando la excelencia en: mejoras al Estadio Bernabéu, contratación de los mejores jugadores del mundo, trabajo consciente en sus divisiones menores, explotación del mercadeo del equipo y de sus jugadores.
Es aquí donde, en mi opinión, entra en juego el control de calidad en todas las áreas en un equipo de futbol. Con esto no digo que todos los equipos deben ser como el Real Madrid, obviamente hay factores que pocos equipos en Guatemala cuentan, así como cuenta el Real Madrid. Hablemos de la historia, los títulos conseguidos, su afición, el ingreso monetario gracias a los socios del club, su infraestructura, el poder económico de su afición, etc. Pero sí podemos adaptar la mentalidad con la que los presidentes, que han desfilado por el Real Madrid, han actuado.
Si analizamos los estadios en el futbol guatemalteco, son pocos los que cuentan con las condiciones mínimas para que la afición presencie un partido de manera cómoda. No digamos el campo de juego. En los países desarrollados, futbolísticamente hablando, el terreno de juego es casi perfecto, proporcionando la mejor base para que un futbolista pueda hacer sus actividades de manera efectiva. La seguridad en los mismos es un factor primordial, por el cual muchos aficionados han dejado de asistir a los estadios del futbol nacional. La creación de agrupaciones violentas, llamadas porras o barras bravas, son un cáncer en los cimientos de nuestro deporte. Gente que no hace más que descargar su negativismo, frustración y resentimiento; no logra más que contagiar a un ambiente, donde en los años dorados, rojos y cremas podían convivir para ver un partido de futbol.
En cuanto a los jugadores, su “scouteo” y contratación, no se cuenta con un mínimo de requisito para la práctica del deporte en nuestro país. Hablo de mediciones físicas, técnicas y tácticas, sumando también el área psicológica. He visto por TV a un par de jugadores, cuyos cuerpos no reflejan el profesionalismo con el que deben regirse para poder llevar a cabo la actividad física y futbolística idónea para realizar una eficiente práctica de futbol.









