Como ya es costumbre desde hace cuatro semanas, el miércoles 5 de mayo pobladores de El Patrocinio, la aldea más cercana a la erupción del volcán Pacaya, realizaron una procesión llevando una cruz hacia la lava incandescente.
Cada semana el cortejo sigue una ruta diferente, la misma que toma el fuego, que avanza inexorablemente. Esta vez se dirigieron hacia el cerro Chino, donde un nuevo flujo de 2,100 metros de longitud está destruyendo otras hectáreas de terrenos cultivables.
Otra vez, sin remedio, la población se aferra a la fe, esperando salir indemne de la amenaza natural.











