Experimento disonancias cada vez que escucho a Sandra Torres haciendo sus mejores esfuerzos por quedar bien con grupos económicamente poderosos y religiosamente influyentes. Sin embargo, tengo una razón para votar por la UNE, aunque como muchos termine legitimando sus errores.
Dependiendo de los datos que resulten del último censo, estimo que en este país se acuestan sin cenar millones de niñas y niños. Recordemos que en este continente solo Guatemala y Honduras aumentaron la pobreza extrema en los últimos diez años y que los datos de desnutrición infantil y de cobertura educativa son vergonzosos. En ese sentido, estoy convencido de que para acometer la lucha contra la pobreza extrema es indispensable una reforma fiscal progresiva y de que con ahorritos en el presupuesto general de ingresos y egresos del Estado no se resolverán los problemas de educación, salud y seguridad ni se financiarán intervenciones indispensables que nos corresponden como sociedad.
Francamente, no espero una reforma fiscal progresiva de la UNE, que se ha desplazado convenientemente hacia la derecha y hacia los intereses oligárquicos. Pero sí espero que los programas sociales se materialicen y tengan centralidad en su gobierno. Es decir, en un Estado famélico y con todos los problemas que podamos enumerar, creo que al menos habrá un esfuerzo programado para reducir la precariedad de millones de familias, lo cual, como está probado en otros países, es la única vía para mejorar nuestros indicadores de desarrollo humano y evitar que se nos siga comparando con países africanos.
Si la UNE llega a la presidencia, no espero cambios radicales, como tampoco espero el apocalipsis que pronostican las mentes pequeñas.
Por supuesto que me preocupan los posibles vínculos de la UNE con el narco y con otras mafias (incluyendo el Cacif). Tampoco me queda duda de que Sandra Torres no quiere a la Cicig ni nada que se le parezca. Pero, con todas sus sombras, la UNE cuenta con cuadros políticos y técnicos en un espectro ideológico amplio, de los cuales yo esperaría cierto respeto por los derechos humanos.
Si la UNE llega a la presidencia, no espero cambios radicales, como tampoco espero el apocalipsis que pronostican las mentes pequeñas. Sandra Torres es autoritaria y ambiciosa, características que pueden ser claves para que los programas sociales generen algunos resultados positivos. Aparte de lo anterior, y sin una mayor recaudación fiscal, es poco lo que ese partido o cualquier otro puede hacer, aparte de administrar la precariedad y mantener los privilegios de unos pocos.
Compare usted a Sandra Torres y a la UNE con la opción electoral existente. Tal vez estemos de acuerdo en que anular el voto o dejar de votar solo beneficia a la extrema derecha, que sí es pragmática e irá a votar por la violencia y la continuidad del gobierno de Jimmy Morales.









