Iduvina Hernández

Ver para leer

En unas cuantas semanas se inaugura la Filgua 2023. El espacio más importante para la promoción de la lectura en un país castigado por la falta de apoyo a la construcción de cultura.

La vigésima edición de la Filgua (Feria Internacional del Libro en Guatemala), se aproxima. Del seis al 16 de julio se llevará a cabo el encuentro con los libros. Bajo la conducción de la Asociación Gremial de Editores de Guatemala, su puesta en marcha es un logro ante la nube del oscurantismo que se instala en el país.

Tras casi un cuarto de siglo desde su inicio en 2023, los caminos de la Filgua no siempre han sido una autopista sino más bien, un camino tortuoso. Camino que sus organizadores han transitado paso a paso y sin desmayar. De allí que cada edición de la Filgua represente una llegada a puerto tras largas jornadas de incertidumbre.

La falta de financiamiento y la peregrinación para garantizar los recursos, no son los únicos obstáculos superados

La falta de financiamiento y la peregrinación para garantizar los recursos, no son los únicos obstáculos superados. Hace algunos años, también sufrieron el boicot ante la negativa de otorgar el Parque de la Industria. Finalmente, debieron enfrentar los desafíos de la acción miserable de disputar el nombre de la Filgua. Con sabiduría y paciencia de librero o librera, la Gremial de Editores ha podido superar uno a uno esos obstáculos.

De manera que su lema de #VamosPorUnPaísdeLectores es la base para su esfuerzo y los frutos que este les depara. Tan importante ha sido el mismo que en años recientes se han realizado también Ferias Departamentales del Libro, en varios lugares del país.

Pero, además, crece el número de niñas y niños que se organizan desde diversos espacios del territorio, para visitar la Filgua y enriquecer sus pequeñas miradas con la magia de la lectura. En estos esfuerzos es menester destacar el nombre de Brenda Lemus cuyo trabajo tesonero ha permitido que niñas y niños de Purulhá, Baja Verapaz, vengan año con año al encuentro con la letras. Pero su labor no solo es el viaje. De hecho, este es la culminación de un proceso que construye su proyecto al estimular la lectura y aportar a la nutrición, física y cultural, de niñas y niños sin atención estatal.

Eso produce el amor por los libros. Eso siembra el esfuerzo de organizar para las y los guatemaltecos, esa feria internacional. Esa oportunidad de pasear por estantes y salones donde quienes exponen su propuesta de libros para que la sociedad se cultive. No hay cierre a criterios o contenidos. De manera que lo mismo expone una librería de renombre internacional o de textos clásicos, como una de textos bíblicos o  de diversa denominación teológica. A diferencia de quienes la bloquean, la Filgua no cierra espacio a ninguna temática.

Ese es a la larga, el logro del trabajo realizado hasta hoy. Construir un espacio de encuentro con los libros. Ofrecer al público asistente la oportunidad de ver para leer. Enhorabuena a la gremial de editores y bienvenida la Filgua 2023. Que sus páginas se abran para la magia de la lectura y el disfrute cultural.


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