Te he visto crecer estos últimos meses en un encierro tan incierto como difícil de llevar. Lo que sucede en el mundo, en nuestro país, atraviesa nuestra vida y nuestra cotidianidad, y tú lo has aprendido de una manera peculiar. Nos hemos extrañado, has pensado cómo será el futuro y has visto cara a cara el miedo y el sufrimiento de quienes han debido decirles adiós a sus seres queridos.
Cuando tú y miles de otras niñas y otros niños han estado encerrados en la ciudad, y mientras otros miles como tú han debido salir de sus casas para ayudar a sus padres trabajando y encontrando medios para sobrevivir, hay quienes han intentado encerrar en una jaula a nuestro país. En la jaula se vive en pobreza, en desigualdad y en hambre. ¿Cómo nos han encerrado? Nos atraparon en las redes de corrupción y de impunidad. Hay personas en este país que quieren vivir robando la alcancía donde todas y todos ponemos en común parte de nuestro dinero para poder tener hospitales y escuelas gratis. Y medicinas para enfrentar esta enfermedad y hacerlo con dignidad. Y carreteras buenas para que a nadie le caiga un pedazo de libramiento. Y agua potable que llegue a tu casa todos los días. Y lo que haga falta para vivir bien. Para seguir robando se necesita que nadie persiga a los ladrones y que estos puedan hacerlo sin miedo a enfrentar la justicia y a pagar por robar lo que es para todo un país.
Lo que está viviendo la jueza Aifán lo está viviendo por ti, por mí, por los abuelos, por las tías, por la chiquita que está abriéndose paso por todos lados.
Si vuelvo a escribirte es porque, cuando te veo, veo que la vida sigue y que con ella viene tu futuro. Aunque ahora sintamos que vivimos en una jaula, eso no significa que no haya personas que luchen todos los días por una verdadera justicia en Guatemala. Una de ellas es la jueza Erika Aifán, que ha logrado que la justicia avance pasos importantes para cortar las redes con las que han atrapado a nuestro país.
Pero, como podrás imaginarte, luchar contra el robo y la corrupción no es tan fácil. La jueza Aifán ha sido perseguida por carros sin placas, ha sido amenazada de muerte. También han intentado desprestigiarla y han buscado apartarla de los procesos de justicia que lleva. La justicia no se hace sola, Paula. Liberar un país de una jaula como en la que estamos tampoco. Pero, mientras haya jueces dignos como Ericka Aifán, Pablo Xitumul, Yassmin Barrios y Miguel Ángel Gálvez, tendremos razones para creer en la justicia.
Paula, no podemos dejarla sola, no podemos dejarlos solos. Lo que está viviendo la jueza Aifán lo está viviendo por ti, por mí, por los abuelos, por las tías, por la chiquita que está abriéndose paso por todos lados. La justicia es para dejar de vivir en una jaula, para que no haya dolor ni sufrimiento ni niños que deban dejar la escuela, para que en los hospitales se salven todas las vidas posibles, para no dormir en el suelo y para que podás estudiar lo que querás y ser quién querás ser.
Entonces, te pido que pensés en la jueza Erika Aifán por las noches, que desde donde estés le digás que no está sola y que le demos las gracias por querer un país justo. Gracias, jueza.









