Y es que más allá de que se pudiese pensar que las y los diputados que aprobaron ese dictamen son «tontos», en realidad se piensa que son perversos. Me explico: de todos es sabido que la corriente de El Niño está afectando al trópico desde mediados de este año y que en el caso de Guatemala significó el retraso de las lluvias, lo que provocó sequías y pérdida de cultivos; aunado a esto, dicha corriente puede provocar también tormentas, inundaciones y pérdida de cultivos. Al respecto ya me había referido en mi columna del pasado mes de agosto.
La corriente de El Niño viene a ser una lamentable coincidencia en un país destrozado por la ineptitud y corrupción de la administración del Gobierno de Alejandro Giammattei, cuyos efecto serán mucho más agudos gracias al mamarracho de dictamen del presupuesto que hizo la Comisión de Moneda y Finanzas, cuyo propósito es hacer padecer hambre al pueblo de Guatemala. ¿Cómo?
El presupuesto vigente para el Programa de acceso y disponibilidad alimentaria del Ministerio de Agricultura, al 31 de agosto, fue de 508.6 millones de quetzales, el proyecto de presupuesto 2024 solicitó para este programa 585.6 millones de quetzales y la Comisión de Moneda y Finanzas lo redujo a 510.6 millones de quetzales. Sí, aunque usted no lo crea. Teniendo aumento en los casos de desnutrición aguda estos diputados tuvieron la brillante idea de reducir los recursos para atender el hambre estacional.
El problema es que no les interesa el bienestar de la población más necesitada.
Pero las ofensas de ese dictamen no se quedan allí, el Programa de «apoyo para el consumo adecuado de alimentos» en el Ministerio de Desarrollo tuvo, al 31 de agosto, un presupuesto vigente de 242.3 millones de quetzales, el proyecto de presupuesto para 2024 solicitó para este programa 265.6 millones de quetzales, pero la «clica» de la Comisión de Moneda y Finanzas lo redujo a Q245.2 millones, mientras que en ese mismo Ministerio el Programa de «transferencias monetarias condicionadas en salud y educación» lo redujeron a 345.4 millones de quetzales cuando el proyecto para 2024 contemplaba 455.8 millones de quetzales.
Nótese, estimado lector, cómo el diputado Cándido Leal guía a la referida Comisión para garantizar el hambre para 2024 en el país con tal de afectar al Gobierno del presidente electo Bernardo Arévalo. De hecho, sirva esta columna para denunciar y hacer públicamente responsable al mencionado diputado de la inseguridad alimentaria, la desnutrición aguda y el hambre de miles de niñas y niños en Guatemala para 2024.
No se trata de pagar impuestos y que estos diputados actúen como delincuentes y tengan como propósito hundir al país en el hambre con tal de afectar el Gobierno de Bernardo Arévalo; se trata de que como ciudadanos y ciudadanas exijamos que las personas electas para ocupar una curul legislen para favorecer al pueblo de Guatemala, a la población más vulnerable y eso, va más allá de las banderas políticas, razonamiento que no es inalcanzable para las y los diputados que aprobaron dicho dictamen. El problema es que no les interesa el bienestar de la población más necesitada en el país.









