Ricardo Berganza

El enemigo sigue allí

«El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos».

Marcel Proust

Seguramente usted y yo compartimos la percepción de que algo cambió para bien en Guatemala. En pocos meses se pasó de la apatía y la resignación a un activismo social inédito para los segmentos urbanos que participaron. Y de pronto parece como si tuviéramos un país nuevo. Pero cuidado. Estamos muy lejos de haber repetido la gesta de 1944.

Algunas personas hicieron comparaciones alegres, pero en aquella ocasión hubo un intento real de modificar un sistema profundamente injusto. La traición de 1954 y las décadas de guerra posteriores nos dicen cuánto odio despierta todavía ese intento de construir una sociedad moderna, capitalista y antioligárquica.

En el 2015 hemos sido alegres testigos de la autodepuración del sistema de acumulación neoliberal, que continúa sano, poderoso, oligárquico y listo para profundizar la injusticia. Y me preocupa este momento porque en 1994, en una coyuntura similar, las reformas a la Constitución sirvieron para convertir el Banco de Guatemala en negocio para los empresarios banqueros. Entonces, ¿podemos esperar reformas progresistas en estas condiciones y con esta nefasta legislatura? Francamente lo dudo. Y no coincido con quienes claman por una asamblea nacional constituyente, pues quienes la integrarían, con honrosas excepciones, no serían muy diferentes de quienes están hoy en día ocupando el hemiciclo parlamentario.

Parafraseando a Abraham Barrios y su brillante columna, amplios sectores, caracterizados por la apatía, se percibieron víctimas de una injusticia, se movilizaron y saborearon una victoria. Esperemos entonces que la capacidad de indignación crezca, se nutra con activismo social, y que esta generación no sea víctima de la maquinaria de propaganda, que en poco tiempo nos estará diciendo que todo está bien, que ya ejercimos nuestra ciudadanía y que debemos guardar las vuvuzelas para cuando Guatemala vaya al Mundial.

El viaje de descubrimiento comenzó para algunas personas. Y como bien lo expresó Proust, no se trata de ir a buscar nuevas verdades a otras latitudes. El viaje comenzó cuando personas de diverso origen se pusieron por unos días unos ojos nuevos. Acaso esos ojos nuevos permitan contemplar las demandas campesinas con empatía. Acaso esos ojos vean la pobreza como una injusticia que tiene solución a largo plazo. Acaso esos ojos vean los crímenes de lesa humanidad como algo terrible que debe ser juzgado y escrito en la historia para que no se repita nunca.

¿Usted se sintió asaltado por este gobierno que terminó el 3 de septiembre? Me alegra. Me alegra que perciba la injusticia y se indigne. Porque todavía falta mucho para que este país salga del oscurantismo.


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