Ricardo Berganza

¿Quiere gobernarnos?; háblenos sobre la salud

Guatemala tiene uno de los peores sistemas de salud a nivel mundial. Es indispensable que quienes aspiran a gobernarnos respondan cómo piensan abordar una problemática tan compleja.

En esta columna pretendo enfocarme en el sistema de salud y en las preguntas que debiéramos plantear a cada candidata o candidato al respecto.

Por supuesto, el ejercicio de criticar el precario sistema de salud pasa por entender que semejante tarea no puede ser resuelta en cuatro años y que es necesario trascender los ofrecimientos, muchas veces incumplidos, de nuevos hospitales o centros de salud.

En materia de salud, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo sitúa a Guatemala en el lugar 125 a nivel mundial. El Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud muestran que los índices de desnutrición crónica y de mortalidad materno-infantil son de los más altos en la región. Y si lo anterior no le sorprende, tengamos en cuenta que el 48% de la población no tiene acceso ni siquiera al precario sistema de salud existente[1], considerando al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) y al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) en forma combinada.

Lo anterior debe observarse, entonces, en el contexto de un sistema de acumulación neoliberal, que concibe la salud de las personas como una mercancía y en el cual la salud es para quien puede pagarla, y no para quien la necesita, aunque estemos hablando de cuestiones básicas como la salud materno-infantil. Dicho en otras palabras, el sistema de salud, en medio de su precariedad, está siendo privatizado, y la tendencia actual es a aumentar las contrataciones y los negocios en detrimento de la gente más pobre. Finalmente, agreguemos los niveles de corrupción más altos de la historia y tenemos el desastre servido. De esa cuenta, ya no es noticia que los dos grandes hospitales del país colapsen con regularidad.

En atención a lo anterior, las 10 preguntas que propongo para candidatas y candidatos son las siguientes. ¿Cuáles agregaría usted?

  1. ¿De qué manera ampliará la cobertura del sistema de salud durante su mandato y en qué porcentaje ampliará el presupuesto del ministerio para su funcionamiento y para inversión?
  2. ¿Cómo piensa garantizar que las compras de medicamentos y otros insumos sean transparentes y que exista acceso real para la auditoría social?
  3. Solo en el MSPAS trabajan alrededor de 50 000 personas, y los sindicatos salubristas se oponen a una nueva ley de servicio civil porque temen que se cercenen derechos adquiridos. ¿Qué le propone usted al personal salubrista para que se acoja a una nueva ley de servicio civil? ¿Y cómo garantizará que no se pierdan derechos adquiridos?
  4. ¿Qué medidas tomará para que el Estado pague su deuda al IGSS y en qué plazo piensa cumplir esa tarea?
  5. ¿Cómo apoyaría usted una reforma del IGSS que permita ampliar la cobertura, además de la cotización individual y voluntaria?
  6. En el primer año de gobierno, ¿qué resultados espera alcanzar con relación a la mortalidad materno-infantil? ¿Puede ofrecer una cifra esperada?
  7. ¿Dónde concentrará la inversión en nueva infraestructura hospitalaria?
  8. Los servicios contratados externamente han resultado en actos de corrupción y terminan siendo onerosos para el Estado. ¿En qué áreas se priorizará la inversión para frenar la privatización de los servicios de salud?
  9. Existen fármacos para prevenir el VIH mucho más efectivos que el uso del condón. ¿Brindaría acceso gratuito a esos fármacos a grupos en riesgo como las sexoservidoras y los hombres que tienen sexo con hombres (HSH)?
  10. Son estudiantes de Medicina quienes sostienen el funcionamiento de los principales hospitales y centros de salud. Sin embargo, al graduarse, la oferta laboral para esas personas es precaria y limitada. ¿Cuántas médicas y cuántos médicos contratará durante su administración?

Como siempre, hay muchas otras preguntas. Plantee usted las suyas y tratemos de que el discurso no se limite a ofrecer medicinas y más edificios. Es indispensable posicionarse respecto a la privatización de los servicios de salud, que tanto daño ha hecho al precario sistema existente.


[1] Becerril-Montekio, V. y López-Dávila, L. (2011). Sistema de salud en Guatemala.


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