La universidad debe denunciar cualquier forma de explotación y opresión, realizar obras de proyección social, estudiar y plantear soluciones a los problemas nacionales y defender el patrimonio y la identidad nacional. La función social o cívica deviene, entonces, en una de las más trascendentales para la universidad. No desvirtúa ni desnaturaliza de ninguna manera las funciones propias de la institución, sino que las enriquece y actualiza a la luz de las más urgentes e inaplazables demandas de nuestras sociedades. La universidad no puede ni debe circunscribirse al campo académico, no puede convertirse en una cadena productora de profesionales, ni en una torre de marfil aislada de su contexto social y político. En otras palabras, no puede ser ajena al drama en el que se debate el pueblo que sostiene la universidad. Debe, en consecuencia, tener un papel en los cambios que las sociedades requieren y generan.
Eduardo Meyer, discurso pronunciado en IV Congreso de la Organización Universitaria Interamericana, Ciudad de México, 19 marzo de 1984.
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El Alma Mater realiza una labor de altura y no permitiré que se inmiscuya el sectarismo. No toleraré que tendencias partidarias manoseen a la Usac. No permitiré que la Usac sea llevada a un experimento azaroso en el que pueda salir perjudicada toda la comunidad universitaria. Nuestro deseo es únicamente encauzar a nuestra universidad a la docencia, la investigación y el servicio, que es lo que le corresponde. La Usac no es un partido político.
Eduardo Meyer, discurso pronunciado durante un homenaje que le organizó el Colegio de Médicos, Ciudad de Guatemala, 27 de marzo de 1984.











