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Una auxiliar de enfermería del Ministerio de Salud espera al próximo paciente a vacunar, el 04 de marzo, en el centro del barrio Gerona. Simone Dalmasso

Fallos en el sistema redujeron la capacidad para vacunar

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Fallos en el sistema redujeron la capacidad para vacunar

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En la zona metropolitana, los tres centros que operan han estado funcionando por debajo de la disponibilidad de vacunas con las que cuentan. Cada día vacunan menos personas de las que el sistema de salud podría cubrir. Aunque la fase 1 está casi terminada, el sistema falló y debían hacer notificaciones de cita manualmente.

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En las carpas instaladas por el Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSPAS) en los Campos del Roosevelt, detalla Amanda Paniagua, encargada del centro de vacunación, hay disponibilidad de 1,000 dosis diarias y 40 trabajadores asignados, pero solo aplican entre 300 y 700 dosis. Nunca llegan a la capacidad total.

En el salón implementado en el Parque Erick Barrondo reciben alrededor de 300 personas diarias. Y en el centro ubicado en el Polideportivo de Gerona, zona 1, solamente utilizan la tercera parte de las dosis disponibles al día.

Durante Semana Santa, sin mayor información del proceso, en los centros se acumularon grandes colas de adultos mayores pidiendo ser vacunados. Algunos recibieron la primera dosis, no obstante esta modalidad quedó detenida.

Aunque la demanda por la vacuna es alta, ahora la baja afluencia de personas permitió que el horario de atención fuera modificado sin problema en todos los centros. Inicialmente atendían de lunes a domingo, ahora no atienden durante el fin de semana, según corroboró Plaza Pública.

Según el MSPAS, por el momento todavía vacunan a personas incluidas en la fase 1 del plan. En los centros del área metropolitana, respondieron al ser consultados, la baja afluencia tiene que ver con que quienes asisten a los centros deben esperar a ser llamados conforme su inscripción en el sistema.

«Todos los días revisan en el sistema quiénes les van apareciendo y los llaman para vacunarse», respondieron. Esto confirma que no está funcionando el sistema de citas automáticas pensado inicialmente.

El problema: la tecnología

El personal contratado para hacer el registro de personas y digitar la información, asegura, resiente la falta de recursos con los que el MSPAS echó a andar su tecnológico plan de vacunación.

Nelson Yaxcal, encargado del centro de vacunación Erick Barrondo, señala como principal dificultad la falta de equipo básico, como computadoras. «Cada persona trae su computadora porque no contamos con los recursos necesarios. Además de eso, hay cuatro impresoras pero solo una funciona y no tiene tinta», relata.

Cada día, los digitadores asisten al centro con sus laptops personales para poder realizar el trabajo asignado. Desde hace unos días lo hacen con temor de ser asaltados en las inmediaciones del parque. «Ya a una compañera le robaron su celular, otro día puede ser la computadora», comentan.

En Gerona sucedía lo mismo hasta que el propio personal gestionó una donación de seis computadoras de escritorio de parte de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT). Tres de ellas, aseguraron los entrevistados, las entregaron en mal estado, no encienden. Tienen cuatro impresoras pero solo funcionan tres. «También estamos usando una que trajo una compañera desde su casa, la prestó», dice Marisol Juárez, encargada de ese centro.

Los tres centros de la ciudad dependen del Wifi instalado por la Municipalidad de Guatemala ante la necesidad de conectividad. «Antes de que la Municipalidad hiciera la instalación, los digitadores usaban sus datos para trabajar desde sus computadoras», explica la encargada del área de Gerona.

Aunque a los centros continúan llegando personas que pertenecen al grupo de la fase 2, en las próximas semanas el MSPAS prevé comenzar con la vacunación a adultos mayores y personas con enfermedades o padecimientos crónicos. Hasta ahora se han registrado 66 mil 684. Con las condiciones en las que funcionan, el personal de los centros teme que con la fase 2 los centros colapsen por falta de equipo para cumplir con el registro de información.

El problema de recursos no es desconocido por las autoridades de salud. Ante requerimientos de información, la ministra Amelia Flores informó a la bancada UNE que están en proceso la formación de eventos de licitación para adquirir computadoras, servicio de internet inalámbrico, digitadores y enfermeros para todos los centros de vacunación, tanto en el área metropolitana, como para los 572 puestos que se implementarán a nivel nacional. El presupuesto para estas compras asciende a 223.1 millones de quetzales.

Al cierre de esta nota no ha sido publicado ningún evento en el portal de contrataciones.

Los vecinos aplican más vacunas

El 25 de febrero, Guatemala colocó inyectó la primera vacuna contra la COVID19. Desde ese día a la fecha, el Ministerio de Salud Pública ha aplicado 158,918 dosis de vacunas de las 286,600 dosis que el país ha recibido, según datos oficiales. Todos incluidos en la fase 1, que solamente cubre al personal de salud, cuerpos de socorro, estudiantes de medicina y personas recluidas en asilos.

Durante esos 54 días, el Ministerio reporta un promedio de 2,900 dosis diarias. Vacunar al total de la población proyectada al 2021, a ese ritmo, tomaría más de 10 años. Sin embargo, en días como el 2 de marzo registró solamente 13 dosis administradas, y el 18 de abril solo una en todo el territorio nacional. Eso sin contar el subregistro de vacunaciones en el sistema. Por otra parte, el martes 20 de abril la ministra Amelia Flores reconoció que hay 40 mil vacunados en el centro de Gerona que no han sido registrados en el sistema. 

Hasta el 13 de abril en Guatemala habían 169,239 registrados y 116,130 vacunados, es decir, el 68% de quienes subieron sus datos al sistema. En cuanto a la población total, los datos publicados por la Organisación Mundial de la Salud indican que el 0.9% de los guatemaltecos recibieron la primera dosis.

En contraste, en países vecinos como El Salvador, el día con más vacunaciones llegó a 50,681 dosis para un total de 563 mil vacunas a la fecha; Costa Rica ya cubrió con las primeras dos dosis a 4.6% de su población; y México ha vacunado al 3.1%, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un plan que funciona solo en papel

Según la exministra de salud y actual diputada del Congreso, Lucrecia Hernández Mack, el origen de estas fallas y falta de dinamismo en el proceso de vacunación recae en el diseño del plan de vacunación.

«Es un plan que afecta la implementación, en papel es una propuesta bonita, el problema es que todo el proceso gira en torno a un sistema de información moderno, en línea y que depende de la conectividad», explica.

De acuerdo con el Plan Nacional de Vacunación, el manejo de la información de personas a vacunar, la gestión de citas y registro de la cobertura estaría a cargo de una plataforma informática que pueda centralizar e identificar a las personas vacunadas. Esto supone que cada área de salud debe contar con la tecnología necesaria y conectividad para acceder a la plataforma y actualizar la información de forma constante.

Cada año, explica Hernández Mack, los procesos ordinarios de vacunación en el país se han ejecutado a través de procesos menos innovadores. Es decir, a través de cuadernos y tarjetas de vacunación que son registrados a través de digitadores.

«El registro siempre ha sido manual pero en esta crisis, por querer innovar, diseñaron un sistema muy ambicioso que contrasta con la poca tecnología con la que cuenta el Ministerio», añade.

Durante el inicio de la primera fase de vacunación, la bancada Semilla realizó una encuesta dirigida al personal de salud para verificar si existían anomalías en el proceso. Una de las quejas más constantes era que al ingresar sus datos para ser vacunados, el sistema no generaba ninguna información, no programaba la cita correspondiente, y tampoco avisaba en qué centro ni en qué fecha presentarse para recibir la vacuna.

Originalmente, la idea era implementar un sistema informático para registrar a la población apta para ser vacunada y generar una cita a través de un algoritmo. El usuario sería notificado de la fecha, hora y centro al cual debería presentarse para recibir una primera dosis.

El sistema, sin embargo, no ha funcionado de esa forma. Tras realizar el registro, las personas quedan a la espera de una respuesta que no llega, o llega tarde. Justo como ocurrió a los huéspedes del Hogar de Ancianos San Vicente de Paul, en donde el virus llegó antes que la cita para ser vacunados. Los 98 ancianos refugiados en el hogar fueron registrados a finales de marzo. El viceministro de Salud, Francisco Coma, aseguró que estaban preocupados por este brote pero que no podían administrarles la vacuna pues es contraindicado cuando el virus está activo. Dos días después de sus declaraciones, a la espera de ser vacunado, falleció el segundo adulto mayor en este asilo.

Este caso ejemplifica que el problema no termina en el registro de datos, sino en la asignación de citas desde las áreas de salud. La espera se prolonga y, mientras hay centros de vacunación activos, las personas que asisten para ser vacunados no superan los mil diarios. 

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