“Traicionar la Paz y dividir a Guatemala”, título del comunicado entre cuyos firmantes, todos ellos políticos en algún momento, hay testigos de la defensa como Gustavo Porras Castejón, advierte que “la acusación de genocidio en contra de oficiales del Ejército de Guatemala constituye una acusación, no sólo contra los oficiales o contra el Ejército, sino contra el Estado de Guatemala en su conjunto que, de consumarse, implica serios peligros para nuestro país, incluyendo una agudización de la polarización social y política que revertirá la paz hasta ahora alcanzada.”
“”, continúa.
Por su parte, la Reflexión de la Asociación de amigos del país comienza sentenciando que el juicio “al general Efraín Ríos Montt … es un punto de inflexión en la terminación del conflicto armado interno de Guatemala” y asegura que los grupos guerrilleros actuaron al margen de la ley mientras el Ejército reaccionó para defender la institucionalidad y el estado de derecho, pese a que el conflicto se desarrolló, en su mayor parte, en tiempos de dictadura, y se pregunta por las consecuencias de este juicio en el futuro inmediato.









