Iduvina Hernández

No dormirse en los laureles

El futuro de la democracia en Guatemala se juega ahora. En el 2026 tendrá lugar el cambio de autoridades en espacios fundamentales para el país. El Tribunal Supremo Electoral (TSE), el Ministerio Público (MP) y la Corte de Constitucionalidad (CC), habrán de cambiar a sus autoridades. Sin embargo, esos procesos arrancan desde ya en lo que se podría llamar: elecciones de segundo nivel.

Para cuando dichas autoridades sean electas, habrán concluido los procesos que iniciarán en las próximas semanas y cuyo desenlace descansará en las decisiones de comisiones de postulación o en elecciones realizadas por los entes encargados de designar.

En marzo de 2026 el Congreso de la República deberá elegir a cinco magistraturas titulares y cinco suplentes para el TSE. Esta elección, que deberá realizarse con mayoría calificada —es decir, dos tercios del total de diputados— se hará dentro de una nómina de 20 propuestas presentadas por la respectiva Comisión de Postulación (CP). La CP para el TSE la integran: quien ocupe la rectoría de la Universidad de San Carlos (USAC), la persona al frente de la decanatura de la Facultad de Derecho, Ciencias Jurídicas y Sociales, de la misma universidad, una personas representante de las rectorías y decanaturas de las facultades de derecho, de las universidades privadas. Se completa con una persona electa por la asamblea del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG).

Si Guatemala se duerme en sus laureles y deja que la corrupción y su pacto se apoderen de estas instancias, bien puede empezar a despedirse de la democracia y con ello, de todos los derechos que esta garantiza.

En abril, corresponderá al presidente de la república, Bernardo Arévalo de León, designar, dentro de una nómina de seis propuestas, a la persona que dirigirá el MP y asumirá como Fiscal General (FG). Para integrar la nómina para esta posición, la CP se conforma con quien preside la Corte Suprema de Justicia (CSJ) —quien además la preside—, las decanaturas de las universidades del país que tienen facultad de Derecho, y quienes presiden la Junta Directiva y el Tribunal de Honor del CANG.

Un mes después, la CC también cambiará de autoridades. Se integra con cinco magistraturas titulares y cinco suplentes, designadas por igual número de entidades. Las entidades designantes son la Presidencia de la República en Consejo de Ministros, la CSJ, el Congreso de la República con voto de mayoría calificada, el Consejo Superior Universitario (CSU) de la USAC y, el CANG.    

De tal suerte, tanto la USAC como el CANG, son entidades clave en la designación de los cuerpos directivos del sistema de justicia y el sistema electoral del país. Por lo tanto, no es casual que la estructura que hoy por hoy detenta el usurpador Walter Mazariegos y su banda, hagan todo lo que está a su alcance para mantener el poder en la única universidad estatal del país.

Así que no se trata de esperar a que inicie 2026 para poner el ojo en los procesos previos de designación de autoridades. No olvidemos que si bien las elecciones generales se realizarán en 2027, el ente que habrá de regirlas será designado en 2026, luego de un proceso que arrancará en las próximas semanas. Del mismo modo, la integración de los entes como el MP y la CC pasa por procesos previos en las entidades nominadoras.

No olvidemos la debacle a la que nos ha llevado el ejercicio arbitrario y abusivo del poder en el MP, así como la complacencia con la corrupción y la impunidad, evidenciada por la actual CC. Si Guatemala se duerme en sus laureles y deja que la corrupción y su pacto se apoderen de estas instancias, bien puede empezar a despedirse de la democracia y con ello, de todos los derechos que esta garantiza.   


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