Yohanna Del Aguila

¿Cuántos cuentos te han contado?

Guatemala es un país con muy pocos lectores, lo cual no sorprende en una nación donde construir una cultura de lectura sigue siendo un reto. Según el Ministerio de Educación, solo el 31 % de la población estudiantil alcanza niveles básicos de comprensión lectora. Además, el país registra un 18.5 % de analfabetismo, lo que equivale a 2.3 millones de personas que no han tenido la oportunidad de acceder a la educación.

Ante estos datos, aprender a leer y escribir en Guatemala se posiciona como un privilegio, dejando en segundo plano su carácter de derecho. Por ende, llegar a este espacio de opinión también lo es, tanto para quien escribe como para quien lee. La empatía y la conciencia social ante esta grave situación deberían ser una constante en nuestra sociedad. Es necesario exigir una mayor presencia del Estado a nivel nacional, mejoras en la calidad educativa que se brinda a la población y una mayor accesibilidad a materiales que incentiven la lectura en las distintas etapas del desarrollo.

Si bien esto debería ser una normalidad, aún representa un gran esfuerzo establecer las condiciones necesarias y fortalecer el proceso de enseñanza-aprendizaje mediante la lectura como un hábito natural en las personas.

Acercar la lectura a la poca población que puede alimentarse de ella se ha vuelto una necesidad urgente. Tanto el gobierno como la iniciativa privada y la cooperación internacional llevan a cabo diversas estrategias para diversificar esta herramienta vital para la vida. Entre las múltiples actividades, se ha impulsado la entrega gratuita de materiales en plazas y parques centrales, así como la realización de ferias y actividades lúdicas en torno a la lectura y los autores nacionales e internacionales. Si bien esto debería ser una normalidad, aún representa un gran esfuerzo establecer las condiciones necesarias y fortalecer el proceso de enseñanza-aprendizaje mediante la lectura como un hábito natural en las personas.

La lectura no es solo un pasatiempo: es una herramienta para la vida y una puerta a un amplio abanico de posibilidades de desarrollo. Por ello, actividades como la Feria Internacional del Libro en Guatemala (FILGUA) representan no solo un espacio de esperanza, sino también un privilegio. Desde las ciencias sociales, este tipo de eventos deben ser aprovechados, aún más en un año como este 2025, en que la feria rinde homenaje a una figura de profunda conciencia social y pensamiento crítico frente a las estructuras de herencia colonial de nuestro país: la escritora Marta Elena Casaús.

Como sociedad, debemos apropiarnos de herramientas que nos permitan fortalecer nuestros conocimientos y forjar tanto nuestra identidad colectiva como la individual. Para muchas personas, la lectura puede convertirse en un espacio seguro y, sin duda, en una herramienta vital. Pasemos de ser receptores pasivos de la información a convertirnos en protagonistas del proceso lectivo. Más allá de escuchar el cuento, empecemos a contarlo.


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