Eliane Hauri Fuentes

Las palabras estructuran el pensamiento | La responsabilidad de la prensa escrita con sus titulares

La primera semana de septiembre 2024, el hegemónico medio de comunicación británico, la BBC, publicó el titular: Atleta ugandés-a, en el hospital tras ataque con gasolina en Kenia. Si no se observa la foto, no se entiende por la gramática inglesa que se trata de una atleta mujer. El titular tampoco señala la violencia contra la mujer: Ugandan athlete in hospital after Kenya petrol attack

El marido de la atleta Rebecca Cheptegei, Dickson Ndiema Marangach, le roció gasolina a su esposa y le prendió fuego. Estos son los hechos gravísimos de violencia contra la mujer que realmente ocurrieron. Acabo de escribir una frase con un sujeto (el encargado de la acción) y dos verbos de acción. Me parece simple. Sin embargo, la BBC no consideró necesario explicar los hechos, y, una vez más, se minimiza la violencia contra la mujer, como si el petrol attack (ataque con gasolina) hubiese surgido espontáneamente, de no sabemos dónde.

Ahora, respecto a los titulares sobre las agresiones a Palestina, la historiadora Assal Rad, quien corrige titulares para medios de comunicación occidentales, señala «Me enfoco en corregir los titulares, porque la realidad es que el público no lee más allá de ellos». En este video, explica cómo los medios occidentales suelen emplear formas pasivas, ocultando quién es el autor de la violencia, o utilizan aseveraciones incorrectas. Assal Rad destaca el blanqueamiento o encubrimiento blanco (whitewashing) de los medios occidentales en relación con el genocidio en Palestina cometido por el Estado de Israel.

Adrede, escribo la palabra «genocidio» y no «conflicto», que resulta inadecuada para describir una situación fundamentalmente asimétrica. La población civil palestina está bajo asedio, desplazada a la fuerza, y en manos de una de las mayores potencias militares del mundo: esto no es un conflicto.

La especialista demuestra cómo otro medio occidental hegemónico, The New York Times, tituló un artículo de la siguiente manera: «Ataques golpean Rafah y destruyen una gran mezquita». De nuevo, la agresión parece surgir de la nada y se omite explicar el contexto. Assal Rad aclara que la corrección del titular debería ser La aviación israelí bombardea Rafah y destruye una gran mezquita en el último refugio de los palestinos de Gaza.

De una buena vez ya es hora de entender que el lenguaje estructura nuestro pensamiento. Por eso las palabras que se escogen a la hora de escribir no son neutrales y son importantísimas.

En referencia al titular acerca del crimen de odio hacia la mujer de Rebecca Cheptegei, Marcela Madrid y Nina Chaparro en un artículo de la Fundación Gabo afirman: «los temas de género no son exclusivos de una sección o de periodistas especializados, no son un mundo aparte. No se trata de usar términos muy especializados. Los estudios de género son tan profundos y a veces complejos como cualquier disciplina, pero eso no quiere decir que no se pueda comunicar de forma sencilla y acertada». Agregan «por eso es necesario que, por un lado, desde la universidad haya espacios sobre estudios de género. El mundo avanza y, contradictoriamente, la academia se estanca».

Titulares como el de la BBC abundan aún, como este del 3 de septiembre 2024: Crimen en Castelló: Aparece muerta en su casa una víctima de violencia de género. Me llama la atención que se critique el lenguaje inclusivo, el uso de la letra «e», o de la «x» para indicar un vocablo para todos los géneros, porque según la RAE, el uso masculino comprende todos los géneros. Sin embargo, cuando el sujeto de la acción es masculino y cometió un feminicidio, de repente desaparece.

El orden macho no quiere escribir las cosas como son: Un hombre asesina a su pareja mujer en su casa. Y el orden occidental no quiere escribir las cosas como son: Israel comete genocidio en contra del pueblo palestino.

De una buena vez ya es hora de entender que el lenguaje estructura nuestro pensamiento. Por eso las palabras que se escogen a la hora de escribir no son neutrales y son importantísimas. Toca seguir con el lenguaje inclusivo. La humanidad es un abanico de colores, no una binariedad que no suelta su género dominante. Y como lo recalca este manual «el lenguaje traduce nuestra cultura y es un reflejo de las estructuras mentales, de una sociedad y expresa relaciones de dominación. El lenguaje es, por tanto, político».


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