Cabe cuestionarse, ¿cuánto pesa perder el Ejecutivo?, ¿es necesario resquebrajar la poca democracia que hemos logrado construir en 38 años?, ¿tanto preocupa el siquiera pensar que puede llegar a un cargo de poder en uno de los órganos del Estado un grupo que ve una Guatemala distinta?
El avanzar desde la pluralidad es necesario, no puede existir debate sin reconocer las diferencias, es necesario construir consensos entre los sectores y dejar de ver al país como la «finca» de unos pocos a costillas de muchos otros, quienes persisten desde una visión colonialista y elitista, se niegan a limitar sus privilegios y no cabe la idea siquiera de regularizar sus acciones en el sistema de gobierno, en consecuencia hacen persistente la desigualdad, la desnutrición, la falta de calidad educativa, la falta de salud digna y muchas otras cosas que Guatemala puede y debe dar a su población.
Son quienes a través de la manipulación del sistema y la ruptura del mismo buscan perpetuarse en el poder.
He escuchado y leído últimamente en el ambiente y a través de diversos espacios el término: «los golpistas». Soy de una generación que no vivió de manera directa la época del conflicto y el autoritarismo militar, pero la poca relación con ello en la vida no me hizo ajena a construir conciencia y guardar la memoria. Las y los guatemaltecos hemos atravesado momentos históricos determinantes desde la colonia hasta nuestros días, visto en retrospectiva se puede confirmar que no se puede mantener o establecer un yugo de manera eterna.
Las sociedades han «evolucionado» a su ritmo, desde sus capacidades, visibilizando sus necesidades e integrando preceptos morales «internacionales» que marcan la evolución de un mundo globalizado.
«Los golpistas» son quienes a través de la manipulación del sistema y la ruptura del mismo buscan perpetuarse en el poder. Esos «golpistas» han cooptado los órganos fundamentales del Estado e instituciones «independientes» y son quienes no logran ver que ellos mismos alimentan un sistema del cual, en algún momento, han sido víctimas de su desarrollo. O puede que sean parte del grupo minoritario que siempre ha vivido en una Guatemala «diferente».
Estamos a menos de 4 meses de una toma de posesión atípica en el Ejecutivo, ese lapsus de tiempo parece eterno para quienes anhelamos un cambio en aras del bien común, contradictoriamente, ese mismo lapsus de tiempo, es corto para quienes detentan el poder y no desean perderlo.
¿Cuáles serán las sorpresas a lo interno de las distintas carteras que podrían salir a luz con la nueva gestión? ¿Cuáles son las relaciones preocupantes entre sujetos y erario público que se teme visibilizar?
Puedo decir que todas y todos aquellos que velen por el interés sectorial e individual desde las arcas del Estado y a costillas de la vida de las personas son parte de lo que podemos identificar como «los golpistas». No debemos olvidar jamás que todos, todas y cada uno y una de nosotras es parte del Estado, el cual debemos cuidar y hacer que contribuya de la manera más eficiente posible a la sociedad en su conjunto: mujeres, niñez, juventud, hombres, personas con discapacidad, grupos de la diversidad, adultos mayores, y todas y todos aquellos que somos parte de la sociedad guatemalteca.









