Míchel Andrade

Ópera Rock

Al comenzar estas líneas estoy escuchando a los Smashing Pumpkins con ATUM, A Opera in three acts, su más reciente lanzamiento (2023): una ópera rock, que Billy Corgan, el vocalista de la banda, anunció como una continuación del clásico Mellon Collie and the Infinite Sadness (1995) y de Machina/Machines of God, el álbum de 2000.

Esta trilogía recorre la historia de un personaje, el Zero del Mellon Collie –I’m your lover, I’m your zero / I’m the face in your dreams of glass dicen los versos de esa canción– y su evolución a lo largo de los años, contada a través de riffs de guitarra que mantienen la esencia de lo que los Smashing Pumpinks son y serán.

Corgan define esta historia con las siguientes palabras: «En el 95 fue Zero; en 2000 era Glass. Ahora se llama Shiny. Es una especie de metamorfosis psicológica de un personaje durante un largo período de tiempo. Así que el personaje es mucho más viejo que al comienzo del musical».

Hasta ahora se han lanzado dos actos de esta obra. La ópera constará en total de 33 canciones. Así el álbum conceptual, de una banda que vive su particular otoño verá la luz en el próximo mes de abril. En este caso la meta es ambiciosa: darle continuidad a la historia de Zero, creada en un álbum que se puede considerar fundacional de los años 90. No será una tarea fácil.

Dependiendo de a quién se pregunta, la primera Ópera Rock puede ser el Tommy de The Who (1969)

Dependiendo de a quién se pregunta, la primera Ópera Rock puede ser el Tommy de The Who (1969), o la de la banda inglesa llamada Nirvana (que no es el Nirvana de los 90), que en 1967 presentó The Story of Simon Simopath.  Pero los ejemplos de este tipo de historias de un personaje central, contadas a través de versos y guitarras eléctricas, no son pocos. Para algunos Jesus Christ Super Star puede ser la primera cosa en venir a su mente al mencionar este género, pero la lista es bastante extensa, incluyendo la Biblia según Vox Dei (1987), que se reconoce como la primera ópera rock en español.

Particularmente, me quedo en este tema con la obra de los Green Day con American Idiot (2004), la historia punk del Jesus of Suburbia convertida en un monumento de protesta a la segunda invasión de Irak. Sin embargo, no se puede negar que David Bowie con The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972), representa una especie de estado del arte en esta materia.

Al terminar estas líneas estoy escuchando The Good in Goodbye de ATUM. Billy Corgan dice: To take down, to take fire/ Into the black it hurls/ Anointed ones, provided sons/ Who are the last to rule/ Trade on receivers/ he ain’t coming to For far have I wandered at last/ Into your bug house ruse.

Versos complejos en un álbum conceptual que me acompañan camino de la oficina, mientras en un plano más mundano, voy pensando en ajustar los parámetros de una auditoría. 


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