Míchel Andrade

Master of Puppets

Empiezo estas líneas mientras escucho Master of Puppets (Metallica, 1986) que conoce un segundo aire de popularidad gracias a una serie de televisión, en la que la canción sirve como el preámbulo de una batalla épica con monstruos alados y bestias míticas que cubren los cielos.

I’m pulling your strings/ Twisting your mind and smashing your dreams, repite James Hetfield en los parlantes de mi auto, mientras ejecuta uno de los solos que le han encumbrado como uno de los más grandes guitarristas de los últimos años.  Y una multitud en Madrid repetía este mismo estribillo hasta la histeria, en el concierto de junio de este año.

La canción le da nombre el álbum producido durante la estancia de Metallica en Dinamarca, antes de la fama y el dinero. En la época en que los miembros de la banda recogían envases vacíos de cerveza para completar sus ingresos. Fue también el último álbum antes de la muerte de Cliff Burton en un accidente de auto en Suecia.

Para muchos melómanos, con un carácter purista, Master of Puppests, como álbum, es la esencia de lo que Metallica volvió a ser con Death Magnetic en 2008. Son aquellos que aborrecen álbumes como Load, Reload y sobretodo St. Anger.  Entre Master of Puppets y Death Magnetic, las referencias a H.P. Lovecraft son constantes.

La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos incorporó Master of Puppets en 2016, al National Recording Registry for su valor cultural, histórico y artístico. Fue la única canción de metal incorporada en ese año a la lista. Nada mal para un álbum que fue lanzado en una época en la cual no existían redes sociales, y representaba un género completamente opuesto al sonido de los sintetizadores y las líricas superficiales de la sobrevalorada estética de los ochenta. 

Y en la lista de rarezas que enriquecen historias sobre canciones, una copia de Master of the Puppets fue el regalo que el Primer Ministro de Dinamarca llevó en su viaje oficial al presidente de Indonesia en 2017.

Lejos de la épica y la popularidad de Stranger Things, la canción de Metallica narra una batalla muy diferente

Lejos de la épica y la popularidad de Stranger Things, la canción de Metallica narra una batalla muy diferente a la de la serie de televisión. Master of Puppets es la narración descarnada y cruel –por algo es una canción de metal– sobre la adicción a las drogas. Referencias como «ritual misery
Chop your breakfast on a mirror», no son obra de la casualidad. Hetlfield y compañía ha admitido en varias entrevistas que la canción narra el cómo las drogas influían en sus vidas. Y una vez más el mercado ha sabido sacar provecho de una canción a la que saca de su contexto, para convertirla en un ícono comercial, con la complacencia de la banda, que vive de los réditos, y para el deleite de un público siempre sediento de entretenimiento.

 Mientras Hetlfield repite una vez I’m pulling strings/ Twisting your mind and smashing your dreams, desde la ventana de mi auto el futuro se diluye en el pegamento que aspiran en una esquina los niños que mendigan en una esquina. Una escena que por repetida no parece llamar nunca más la atención en esta como otras ciudades, en las cuales la miseria y la informalidad ya habitaban antes de la pandemia. Porque en este, como en otros casos, la ficción y la realidad se copian mutuamente.


Recomendados