Francisco Díaz

Doce tipos de chapines en tiempos del coronavirus

Advertencia: lamentablemente, los personajes y los hechos a los cuales hago referencia no son ficticios. Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia.

Dicen que en momentos de dificultad el ser humano muestra su verdadero rostro. Si bien esta verdad se revela con el tiempo, podemos aprovechar el momento para dibujar al menos 12 bocetos de nuestros rostros:

1. El presidenciable, que, mostrándose indispensable y sabelotodo, nos hace creer que todos los políticos y líderes locales que lo rodean son ineptos e incapaces de tomar decisiones.

2. El religioso milagrero, que con gritos y conjuros declara el fin de la pandemia y de todo sufrimiento para los adeptos que realizaron la ofrenda en el tiempo requerido.

3. El influencer fallido, que antes de regalar pan y pollo prepara a sus fotógrafos y escribe los hashtags para publicar en las redes sociales que tiene un gran corazón y que está preocupado por las personas pobres, no por las causas de la pobreza.

4. El cocinero solidario, que, a pesar del cansancio diario y de las amenazas imbéciles, reparte alrededor de mil comidas diarias.

5. La enfermera valiente, que, sabiendo de las posibles sanciones administrativas, denuncia la narrativa hipócrita del Gobierno y el hecho de que el personal de salud tenga que comprar sus mascarillas porque las que les entregaron fueron hechas a mano.

6. El policía honesto, que, con 21 años de servicio y antes de su renuncia, denuncia los cobros ilegales por movilidad y uso de patrullas, extorsiones históricas e institucionales que siguen hasta hoy.

El cocinero solidario, que, a pesar del cansancio diario y de las amenazas imbéciles, reparte alrededor de mil comidas diarias.

7. El cobardemente violento, que para sentirse fuerte y poderoso sigue agrediendo a su esposa y maltratando a sus hijos.

8. El empresario responsable, que, a pesar de proyectar pérdidas de un 20 o 40 % de su capital, cuida y se preocupa por sus empleados y se gana la enemistad y las críticas de sus colegas desalmados y avaros.

9. El incrédulo, que, si bien en un momento tuvo confianza en las acciones del Gobierno, ahora está harto y cansado de la corrupción de la clase política y de las promesas vacías que siguen transmitiéndose una y otra vez.

10. El agradecido, que, por depender de la economía informal o porque su empleador inescrupuloso lo despidió, recibe la ayuda de los chapines solidarios y la comparte con otros.

11. El buena onda, que, juntando sus ahorros y olvidando las compras innecesarias, les ofrece un café y un pan a los policías cuando pasan por su casa y comparte su dinero con las personas en los puentes, todo esto en el anonimato.

Posiblemente somos un poco de todos o de ninguno. En este caso, para llegar al número 12, ¿qué tipo de chapín nos falta?

Procuremos ser de los chapines que construyen con sus buenas acciones y ofrecen palabras de esperanza y de optimismo a sus prójimos. Porque, si no lo hacemos, serán los violentos y los corruptos los que escriban nuestra historia en tiempos del coronavirus.


Recomendados