El gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) está planteando establecer zonas económicas especiales (ZEE) en el sur de México. Plantea establecer zonas francas con incentivos fiscales que tendrían, además, el beneficio de que se construirá y mejorará la infraestructura de carreteras y de puertos marítimos y aéreos. A ello se suman un plan agresivo de becas para secundarias y la promoción de la figura de aprendices, además de un tipo de cambio competitivo y el hecho de que el salario mínimo mexicano en esa región será un tercio del que existe en Guatemala. Si ustedes me preguntan, esta propuesta de AMLO es seria en la creación de empleo.
Ese discurso serio de creación de empleo puede ser un problema para Guatemala. AMLO ve la oportunidad de atraer empresas y financiamiento estadounidense para que la población de Guatemala, El Salvador y Honduras consideren migrar a México en lugar de a Estados Unidos. Y para ello fortalecerían el aparato productivo mexicano. Se reduciría la presión migratoria en Estados Unidos, pero la región seguiría con una economía endeble. Seguiremos dependiendo de remesas, pero ya no de Estados Unidos, sino de México.
Ningún país se desarrolló gracias a las remesas.
Esto lo considero yo una amenaza futura para el país por varias razones. Primero, México tiene menos estabilidad macroeconómica y política que Estados Unidos, así que esas remesas serían mucho más inestables. Segundo y más importante, no estamos generando las capacidades productivas en Guatemala. Ningún país se desarrolló gracias a las remesas. Los países se desarrollan porque las fábricas y los empleos se generan en su territorio, al mismo tiempo que los Gobiernos generan condiciones para que esas empresas y esos empleos sean cada vez más productivos.
Respecto a este último punto, creo que es necesario hablar del tratado de libre comercio con México. Si vemos la evolución de las exportaciones e importaciones de Guatemala, El Salvador y Honduras con México, podemos darnos cuenta de algo: México es el gran ganador de dicho acuerdo. A esto se suma su devaluación, la cual ha fomentado un aumento no medido de contrabando que viene de dicho país. Ese tratado difícilmente va a servirle a la región para encadenarla a la industria mexicana del norte o a la futura industria del sur.
Si los mexicanos van a ser parte de la discusión sobre disminuir la migración hacia Estados Unidos, queda claro que necesitamos que los mexicanos hagan algo importante: déjennos comerciar con ustedes.









