Míchel Andrade

«The End» (gracias, Black Sabbath)

El sábado pasado Black Sabbath dio su último concierto. The End, la gira final de los padres del heavy metal, llegó a su fin en Birmingham, el lugar donde todo empezó hace casi 50 años.

«Hemos estado de gira por todo el mundo, pero no hay otro lugar como Birmingham», le dijo Geezer Butler a la BBC. La nostalgia parece haber sido el elemento que llevó a los Sabbath de vuelta al lugar en el cual, en 1968, dos obreros metalúrgicos, un ladrón de poca monta y un repartidor de carbón crearían el heavy metal.

El accidente de Iommi y su determinación por volver a tocar, las prótesis adaptadas a los dedos de su mano derecha y el sonido que nació de ellas fueron la inspiración de una de mis primeras columnas allá por julio de 2015.

Al igual que entonces sigo recordando la épica del descenso de los Andes a la Amazonia ecuatoriana por caminos de barro abiertos a golpe de dinamita entre las gargantas de piedra de la cordillera, con Iron Man sonando a todo volumen en la radio, tal vez con la misma emoción que sentí el sábado pasado al ver a un grupo de ancianos sobre el escenario del Genting Arena interpretando Paranoid como el acto final de su carrera. Tal como lo dice la crónica de Rolling Stone, seguramente quienes más disfrutaban el concierto fueron los mismos Sabbath, delatados por su cara de satisfacción sobre el escenario.

Ha pasado mucho tiempo desde el show en 1970 en París, con unos muy jóvenes Sabbath dando lo mejor de sí. Su música definitivamente triunfó más allá de los miedos de Ozzy, que confesó en alguna entrevista que en los primeros años pensaron que el fracaso los devolvería de vuelta a la «fucking factory».

Y el legado de los Sabbath es enorme. Mis reflexiones silenciosas me acompañan camino a dejar a las niñas en la escuela. «Papa, ahora que ya no vas a poder escuchar heavy metal, ¿qué vas a hacer?», pregunta mi hija mayor. Mi gesto de sorpresa por el retrovisor la hace continuar: «Es que me dijiste que Black Sabbath no va a tocar nunca más».

«No lo sé», respondo mientras adelanto la playlist hasta War Pigs.


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