Bernardo López

Ya la fregamos, Esperanza

Este 26 de noviembre, la aristócrata y política española Esperanza Aguirre envió un tuit referente a la muerte de Fidel Castro que de veras lo pone a uno a pensar.

Dice el tuit de Aguirre, la portavoz del Partido Popular de Madrid: «2 [millones] de exiliados, miles de asesinatos, 58 años de dictadura criminal, un país arruinado y desmoralizado: balance de Fidel y el comunismo».

Y uno podría pensar que, menos mal, desde 1958 hasta la fecha, en Guatemala ha habido 19 presidentes y una junta militar y que como consecuencia no hemos padecido dictadura alguna. Porque, por el resto de características, bien podríamos haber sido comunistas y gobernados por Fidel.

¿Que arruina y desmoraliza a un país? Puede ser la muerte que viene del hambre, de la enfermedad, de la delincuencia, o el sufrimiento que no puede lidiar con el desempleo, el agotamiento de los recursos naturales y el sometimiento de las libertades básicas en busca de la sobrevivencia. Pero es peor aún encontrar aquello que deja sin esperanza a un país y nos advierte que por generaciones no podremos recuperar un nivel de vida digno. A la fecha es duro pero sencillo diagnosticarlo: la desnutrición crónica, que en nuestro caso llega a afectar a la mitad de la población infantil y ya no es recuperable, con todas sus caudas incluidas.

Hoy deberíamos estar trabajando por rescatar a la subsiguiente generación de guatemaltecos. Deberíamos estar aplicando aquellas medidas de política pública que mediante discriminación positiva permitan a las niñas indígenas, hijas de la próxima generación y madres de la que debería ser la generación del rescate, ser mujeres nutridas, sanas y básicamente educadas, posibilitadas de criar hijos que construyan un país que no ha sido construido hasta ahora más que en la poesía revolucionaria o en los estribillos de los wannabes tecnócratas institucionalizados.

A como se ve nuestra situación, lo peor no es que podamos estar arruinados o desmoralizados, expulsando poblaciones que se largan porque no tienen oportunidad de sobrevivir dignamente y ni siquiera lograron aspirar a libertades básicas. Lo peor es que no podamos aspirar a la esperanza de un futuro mejor porque no tenemos los insumos necesarios para construir ese futuro. Mientras, en otros lugares, como el país de Fidel, podrán estar arruinados y desmoralizados, pero mejor nutridos, sanos y educados. Pueden aprovechar un cambio. Tienen esperanza. Esa es la diferencia en este momento entre ellos y nosotros. Sería bueno comentárselo a doña Esperanza. Tal vez da material para otro tuit.


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