Bernardo López

Los refugiados

El pasado 20 de junio se celebró el Día Mundial de los Refugiados.

Este día fue instituido en el año 2000 por Naciones Unidas y pretende que se reflexione sobre la existencia de un fenómeno humano que, particularmente en el siglo pasado y en lo que va del presente, ha estado vigente en distintos lugares del planeta por diversas causas.

Lo que diferencia a un refugiado de otros migrantes es que aquel abandona su país y busca refugio en otro Estado porque su vida corre peligro. O sea que permanecer en su lugar de origen o retornar a este puede ocasionarle la muerte. Las migraciones, en su mayoría, se dan por causas económicas, mientras que la búsqueda de asilo y de refugio es una cuestión de vida o muerte.

Las guerras son las principales expulsoras de seres humanos de sus territorios, pero no necesariamente las que se dan entre Estados. Las guerras civiles han estado entre las principales causas por las cuales un grupo humano busca refugio. Las de Oriente Medio en los tiempos presentes, en particular la de Siria, y guerras civiles como la española en el siglo pasado también produjeron grandes movilizaciones humanas transfronterizas.

Desde las fotografías en blanco y negro de familias del bando republicano arrastrando baúles, tomadas en la frontera hispano-francesa en la tercera y cuarta década del siglo pasado, hasta la transmisión televisiva de una camarógrafa que pone zancadilla a un padre cargando a su hijo en una frontera húngara, el drama humano es doloroso. Y estos casos, por ejemplo, fueron registrados para la posteridad por imágenes visuales.

En Guatemala también hubo refugiados a raíz del conflicto armado interno, comunidades enteras que salieron particularmente a México y que allí se establecieron y en algunos casos volvieron firmada la paz. El caso de Guatemala está suficientemente documentado, aunque ha de ser mucho menos conocido que los mediáticos casos que en esta época presentan los medios de comunicación.

Podemos imaginar lo impactante que debe de haber sido ver morir niños por desnutrición o enfermedad durante una larga travesía de selva, sin un destino definido, perseguidos y viviendo a salto de mata. Nos hemos impresionado con la imagen del niño ahogado en las playas del sur europeo. Seguro nos impresionamos también cuando hacemos un esfuerzo e imaginamos las escenas vividas en nuestra guerra interna: sin lugar para llegar, sin lugar para retornar, el drama del refugiado que se dio entre nuestra gente en nuestro propio territorio.


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