En nuestro país, el 57.2% de las madres son solteras. Y durante el primer trimestre de 2014 se registraron 17 363 partos de madres entre 14 y 19 años. Durante el mismo período se registraron 2 partos de niñas de 10 años, 2 de niñas de 11, 5 de niñas de 12, 66 de niñas de 13 y 391 de niñas de 14. Estos datos son alarmantes y reflejan una forma de ver a la mujer, a la niña y a la vida muy negativa. No es normal que una niña de 10 años tenga un bebé, como tampoco lo es que lo tenga una de 14 o 16. Y estas niñas y mujeres no quedan embarazadas como producto del aire.
Muchos de estos embarazos son producto de violación; y otros, de una forma machista de ver el mundo en la cual la paternidad es una opción (hacerse responsable o no). Aquí es el hombre quien decide si quiere o no ser padre y cómo. Esto no debe ni puede ser así si queremos ser una sociedad más sana.
Las figuras del padre y la madre en el desarrollo sexual de un niño son importantes porque en aquellos encuentra este el primer modelo de relación, lo que define su sexualidad a partir de lo que ve y de lo que le enseñan. La integridad sexual de un niño depende en gran medida de la apertura que los padres tengan con él respecto a la sexualidad y de la confianza que él tenga con sus padres.
Hace unos días me enteré de que el 24 de junio se celebra el Día Internacional del Amor por los Muchachos. Este día lo escogieron los pedófilos para defender su causa: el derecho que sienten tener de entablar relaciones con niñas y niños. Estos grupos aducen que, bajo la tutela de la libertad de expresión y de asociación, pueden defender la pedofilia como una actividad milenaria y legítima. Yo creo en la libertad de expresión, pero sobre todo creo en la libertad que tienen los niños de desarrollar su sexualidad sin interferencias de este tipo. Me parece que la pedofilia es inaceptable, y creo que la mejor forma de evitarla es criando hijos de forma responsable.
Creo que es momento de discutir estos temas, de sacarlos a luz pública, para comprender así la importancia de la paternidad. La pornografía y la pedofilia son situaciones más comunes en Guatemala de lo que pensamos. De hecho, nuestro país se está convirtiendo en uno de los destinos turísticos más apetecidos por pedófilos, y eso es resultado de la cultura machista de paternidad irresponsable que sostenemos como sociedad. Además de la irresponsabilidad paterna, los tabúes sexuales, la pobreza y la ineficacia del sistema judicial hacen de este un lugar peligroso para niños y niñas.
El verdadero amor por los niños no es a través de la pedofilia. Es mediante una crianza responsable y abierta. Es importante que los padres y las madres empiecen a criar hijos en modelos más neutros, es decir, a los niños en una masculinidad sensible y a las niñas con modelos de independencia y fortaleza.
Ser padre no es una tarea fácil. Es un reto inmenso. Pero no hay excusa para hacerlo mal.









