Julio Serrano Echeverría

Óptica

Hablamos de la percepción de la oscuridad en distintos puntos del espacio-tiempo, no era pues una conversación de astronomía sino de historiografía y memoria. Llegará el tiempo en que podamos hablar de la sorprendente cantidad de eventos bellos que suceden siempre en medio del horror, me decía. La misma oscuridad se siente muy distinta en distintas historias: ¿existe realmente esa distancia profunda entre una pequeña población en medio de una montaña y la sala de vistas del Organismo Judicial?, por ejemplo. Recuerdo ahora un verso del mexicano Fabre “una piedra partida en dos no es dos piedras”. Pero hablábamos de la luminosidad de los ojos que observan y sienten, como en la fotografía, parecía sugerir este amigo, una mirada luminosa haría maravillas una noche. Y el tiempo de exposición. ¿Cuánto tiempo tendremos que estar expuestos así para que la luz lo vaya llenando todo? Y ahora recuerdo a Ernesto Cardenal “La luz viaja a 300 mil kilómetros por segundo, pero, ¿por qué viaja?, ¿hacia dónde va?”


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