Bernardo López

¿Dónde está tu Estado?

Ahora que ya tenemos indicadores que miden la presencia del Estado en los territorios, estos nos pueden dar la visión de cuán presente o ausente se encuentra toda la institucionalidad estatal en un lugar específico.

Citando a CABI en su blog Black Box, se dice que «podemos definir la presencia del Estado como la capacidad de gobernabilidad por parte de las instituciones públicas dentro de su delimitación territorial, diferentes espacios demográficos y la cobertura sobre las necesidades básicas de sus ciudadanos».

Esto incluye cobertura sobre fiscalización, burocracia, educación, salud, economía, política, infraestructura, desarrollo, ahorro, seguridad, empleo, prevención de desastres naturales… En pocas palabras, la eficiencia y eficacia del Estado para la administración básica de los recursos del Estado.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) realizó en Guatemala un informe sobre el Índice de Densidad del Estado (IDE) 2009-2010, en el cual se analiza el rol de este en la promoción del desarrollo humano en los últimos 25 años.

«… la mayor presencia estatal la encontramos en la capital (área metropolitana), con un 37% sobre el 22% del valor total del país, seguido por Zacapa y Jalapa, con el 30% (nororiente del país). Luego, la costa sur (Retalhuleu) con un 29%. Por otro lado, dentro de las comunidades más pobres encontramos Huehuetenango y San Marcos con el 21% (noroccidente) y Quiché con el 22% en el occidente. Estos datos indican que se necesita mayor presencia del Estado en los departamentos de noroccidente y occidente para lograr un mayor desarrollo en el país y que el desarrollo en los últimos 25 años no ha tenido un mayor impacto en las comunidades más pobres».

Más allá de la formalidad y actualidad de los datos mencionados, que no pueden haber cambiado radicalmente en tres años, la percepción de qué tan presente pueda estar el Estado nos lleva a temer situaciones fatales ante la ya manifiesta incapacidad para gerenciar el aparato público. ¿Cuál sería la calidad de respuesta ante un desastre natural similar al terremoto de 1976, solo como un ejemplo?

Cuando se tiene memoria de las capacidades del Estado en la década de los setenta versus la actual, que ha devenido de su adelgazamiento radical de los noventa en el marco del Consenso de Washington y su posterior deslizamiento hasta caer en las garras de quienes se dedican a hacer negocios con este y de este. Solo imagínense por un momento al colapsado hospital general recibiendo una cantidad de heridos similar a la del terremoto, a la Conred desfinanciada organizando logística carente de recursos, el resultado del fenómeno sobre una obra pública de cartoncillo. No, mejor ya no sigan imaginando.


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