Juan Miguel Goyzueta

Duda

Estaba dándole vueltas en mi cabeza a este artículo. ¿Qué voy a escribir esta quincena?

Primero pensé en escribir sobre los mercados de apuestas en línea y cómo estos pueden ser una herramienta brutal a favor de la democracia, una herramienta que puede ofrecerle al ciudadano una miradita a las perspicacias de los privilegiados.

Luego pensé que sería buena idea contar algo sobre una agrupación que desde hace varios meses estamos tratando de sacar adelante unos amigos y yo. Y contar cómo la paciencia y el diálogo respetuoso son el camino que ha permitido superar esas pequeñas desconfianzas que todos nos tenemos.

Pero después me di cuenta de que esta semana todo se trata de los magistrados y de que escribir de otra cosa esta quincena se leería (a los ojos de varios amigos) como que no apoyo la causa. Y si resulta que tienen razón, quedaré como esos alemanes que vivían a la par de un campo de concentración y voltearon a ver a otro lado.

Sin embargo, no puedo tampoco sumarme de lleno a la causa. No me sentiría cómodo. Porque, la verdad más allá de la especulación, no sé realmente qué está pasando ni cómo eso afecta las cosas que me importan. También recuerdo que varias veces he visto a amigos y conocidos que sin saber mucho se lanzaron a empresas de activismo que los hicieron quedar más bien como ingenuos de cuyas buenas intenciones otros se aprovecharon.

Ni el futuro del indiferente ni el del ingenuo me atraen mucho, así que, a falta de más elementos, me tocará seguir pensando. Esta vez, en el tema de la próxima quincena.


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