María Isabel Carrascosa Coll

La competencia

En la actualidad, no es extraño escuchar que empresarios pequeños se atrevan a competir con las grandes empresas o, porque no llamarlos por su nombre, los grandes monopolios.

La globalización, el flujo de ideas innovadoras, y los mercados no proteccionistas permiten que la existencia de pequeños Davides que pelean en el mercado con los grandes Goliats.

La respuesta del mercado, en muchos casos, ha sido exitosa. El consumidor está dispuesto muchas veces a pagar un poco más por un producto ecológicamente amigable, socialmente responsable o bien por un producto más exclusivo y menos masivo.

La globalización y las redes sociales nos permiten que este tipo de negocio florezca y sea exitoso en un plazo mucho menor de lo que pudo haber sido hace unas décadas. Ése es el caso de hoteles boutique, supermercados ecológicos, joyería y artesanías típicas, café y otra serie de productos.

Este fin de semana, visité en El Salvador una cervecería llamada El Cadejo. El lugar es sin duda espectacular, se dedican a destilar cerveza. Producen cerveza artesanal a la cual han bautizado de las formas más pintorescas, el lugar está lleno de detalles, visitarlo es una experiencia maravillosa. Competir contra las grandes cervecerías es un gran reto, pero los dueños de El Cadejo y sus colaboradores lo han logrado mediante creatividad y esfuerzo. 

En este nuevo entorno global y luego de la llamada crisis neoliberal,  es común que el discurso de moda nos conduzca a apoyar estos productos. Y muchas veces esto se hace no porque estemos valorando la creatividad de sus dueños, sino porque queremos odiar a las grandes empresas, y en ese contexto se nos olvida que los nuevos también están compitiendo por nuestro consumo.

La diferencia quizás es que muchas de estas grandes empresas han jugado en un contexto proteccionista y, por lo mismo, nos han obligado a consumir sus productos. Mientras que estos pequeños no están jugando bajo ninguna protección, al contrario han empezado a participar en el mercado porque a estas grandes se les ha dejado de proteger.

Esto se ha logrado también por la globalización, la globalización no ocurre únicamente en términos económicos también se da en términos jurídicos y políticos. Cada vez más los gobiernos se ven obligados por presiones de países dominantes (tratos comerciales como DR-Cafta) y de organismos multinacionales (OMC por ejemplo) a eliminar las barreras a la libre competencia y al libre mercado como son la existencia de monopolios proteccionistas.

La competencia es sana para todos; para el consumidor pues tiene mejores ofertas tanto en precio como en variedad y para el empresario grande o pequeño quien ahora tiene más acceso a los mercados. 


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