Álvaro Montenegro

Tu nombre inmortal

No parece un esfuerzo valiente para implantar un punto de referencia como país ni para salir de la miseria.

Alrededor de 1940, Suecia padecía de índices nefastos de desarrollo humano similares a los de la Guatemala actual. Setenta años después, figura entre los países más elogiados por los informes anuales de la ONU. ¿Cómo se logró esto? 

La idea de los suecos, entre otras, fue apostar por los árboles. El gobierno fomentó la producción forestal dando enérgicos incentivos para que crecieran bosques artificiales. Ahora, el 27 % del Producto Interno Bruto sueco proviene de los productos derivados de estos cultivos.

Así completaron el ciclo forestal. Sembraron en distintos territorios por 40 años consecutivos y al llegar al último, empezaron a cortar lo que plantaron el primero. La norma sigue respetándose: resembrar después de cada tala para que los bosques se mantengan vivos, vibrando, emanando oxígeno, y así nunca se paralizan las cosechas.

Las fábricas forestales se multiplicaron así como la exportación de muebles y de papel. Un verdadero cluster se formó. Ahora la gente palpa en esta forma de vida verde un desarrollo individual y colectivo.

En una feria de hace unos años, Finding Sweden, los suecos les dijeron a los gobernantes y empresarios guatemaltecos: “ustedes pueden hacer lo mismo y ser competitivos, acá los árboles tardan en crecer la mitad del tiempo que en nuestro país”.

Sin embargo, no se ha empezado ni con decisión ni con carácter. El Programa de Incentivos Forestales (Pinfor) finaliza en 2016 y en el que lo sustituirá, la iniciativa Probosque, el Estado prevé invertir Q200 millones al año en la economía rural por tres décadas, es decir, un 0.29 por ciento del presupuesto anual.

No parece un esfuerzo valiente para implantar un punto de referencia como país ni para salir de la miseria. Estos planes son apenas impulsados por aquellos que recuerdan que la voz ancestral que derivó en Guatemala, significa “lugar de muchos árboles”.

La cuestión está aquí: una identidad renovada podría construirse a partir de la etimología de la palabra “Guatemala” para encontrar un punto en común, entre las múltiples culturas.

Descubrir que el futuro puede estar al alcance de nuestros pies: en la tierra misma. Incluso,  sería “sexy” vendernos turísticamente en las ciudades del mundo como “el país de muchos árboles”.

Está claro que las respuestas no existen de manera etérea, debemos construirlas, y ésta podría ser una flecha que se lance hacia un objetivo concreto, perdurable, para intentar salir del noveno círculo del infierno de los informes de la ONU, donde pululan los Estados hambrientos y desesperados.

* Ha estudiado derecho y filosofía. Trabajó en elPeriódico y, antes, fue parte del Programa de Formación Periodística de Plaza Pública. Cree que cualquier cambio (social, individual, universal) nace desde el Ser y la conexión que se desarrolla con el Todo. Recientemente inició una pasantía en un bufete de abogados e incursionó en el periodismo freelance. 


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