La paternidad y la maternidad tienden a ser vistos desde una perspectiva meramente biológica. Se es madre o padre por el hecho de haber concebido un hijo. Y no importa qué o cómo se desempeñe la persona, se le celebra porque biológicamente es padre. A quien no haya concebido no podría calificarse como maternal o paternal, puesto que ésta es una característica exclusivamente biológica.
Desde esta lente es comprensible que muchos no admiren la maternidad o la paternidad desde la adopción. Y que la mayoría ignoren el importante papel de quienes sin haber concebido o adoptado juegan un papel de crianza, como es el de las madrastras y padrastros.
Si la paternidad y la maternidad se analizan desde una óptica menos biológica y más social, comprendemos aún mejor qué roles le hemos asignado como sociedad a cada figura y qué consideramos bueno o malo. Ésta, en definitiva, es una óptica más compleja pues cada quien juzga con base en sus propios padres. Y es aquí donde caben toda serie de discrepancias sobre quién es un buen padre o madre.
Creo que la imagen materna ha cambiado en los últimos 50 años. Desde que la maternidad no es algo impuesto sino una decisión de pareja o bien una decisión de la mujer, ser madre no es una condición de ser mujer sino una opción. La vida laboral y académica de la mujer también afecta la forma de la crianza.
Para el día de las madres, en Estados Unidos, salió un anuncio comercial sobre la diversidad de las madres. En el anuncio se celebra a los distintos tipos de madre en cuanto a sus personalidades, también a las abuelas, a quienes sin ser biológicamente madres cumplen papeles de madres y también menciona a las madres lesbianas. Este tipo de anuncio refleja un nivel de desmitificación sobre la maternidad. Evidencia una sociedad menos prejuiciosa.
Creo que este mismo patrón se dará en la figura del padre. Ahora más cercano y asumiendo funciones que, tradicionalmente, no le eran propias. Cambiar pañales, hacer pachas y revisar deberes no son deberes de la maternidad.
Espero que en ese mismo proceso, desmitifiquemos el rol de las madrastras y los padrastros. Disney se ha hecho cargo de convertir a las madrastras en el villano más temido. En el imaginario de muchos, las madrastras son frías, estrictas y malas. Y a los padrastros no falta quienes los tilden de abusadores. La paternidad y la maternidad se les niega a quienes asumen con amor estos papeles y, muchas veces, poco se hace por comprender que ellos son parte de esa diversidad. Que se vale ser una madrastra divertida pero estricta, un padrastro aventurero pero disciplinado, etc.
El pasado día de la madre, agradecí de todo corazón a una persona que me felicitó por asumir un papel que quizás no hago del todo bien, pero lo hago con mucho amor. Esa persona con un mensaje corto me desmitificó, me quitó el disfraz de madrastra y me dio el de mamá.
El próximo martes, espero que muchos padrastros se sientan desmitificados. Ojalá que si usted conoce a uno, vea la paternidad en él y le haga sentir que su amor va más allá de las etiquetas.









