Todo tiene una intimidad. La historia es también un retrato de familia. No es difícil empezar a revisar en nuestro pasado inmediato los finos hilos que nos unen a tal relato o tal otro. La historia del abuelo, del tío, de la hermana perdida siempre forman parte de La Historia, todos guardamos en alguna gaveta un pequeño detalle que explica por qué leemos la historiografía de cierta forma. Así, la ideología también es intimidad, y como toda intimidad es un espacio que no toma su sentido por quiénes acceden a ella, es un pequeño espacio autónomo, ni siquiera control es la idea de esa autonomía, la intimidad de la ideología es probable que sea eso que define la pasión. La historia sintetizada en un botón.
La naturaleza de lo íntimo es no ser revelado o el viejo Marx peinándose la barba mientras piensa “no lo saben, pero lo hacen”.
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