Ayer compré un libro: El Evangelio según los Simpson (Mark I. Pinsky; Ediciones Continente, Buenos Aires), y he vuelto en el tiempo a cuando compré otro libro de corte sociológico relacionado a otra de mis caricaturas favoritas: Para leer al Pato Donald, de Ariel Dorfman y Armand Mattelart..
El libro de los Simpson publicado originalmente en inglés en 2007, con traducción al español en 2010 dista 35 años del libro sobre Donald que fue publicado por primera vez en 1972. Ambos dibujos animados han sido considerados en un momento dado de influir más allá de lo visible y lo racional en personas y grupos sociales, obvio incluido yo entre ellos, porque Donald es mi personaje de Disney favorito.
Nada más distinto por supuesto que los dibujos animados y las series de Disney versus los Simpson, incluso recuerdo un capítulo de los Simpson donde juzgan al sobrino del Alcalde Diamante por un delito que en realidad no cometió, y uno de los testigos en el juicio explica con criterio experto que el acusado “muestra en su ADN el gen del mal, que solamente se repite en Hitler y en Walt Disney”.
Cuando en 1983 leí Para leer al Pato Donald, el análisis marxista era para mí y muchos de mis colegas la única verdad posible. Ahora no digo que no sea bueno, pero tampoco lo considero el único; lo que es cierto es que teniéndolo en mis manos ya en la Universidad, el estudiante de veinte años apropiaba racionalmente el planteamiento de la comunicación de masa y el colonialismo, pero la influencia del Donald de la infancia nunca me abandonó y me parecía que algo de paranoia existía en uno de los libros íconos del Chile de Salvador Allende.
Ahora que adulto y con plena conciencia de sesgos, equivocaciones y enamoramientos admiro la serie de televisión que siendo una sátira de la sociedad estadounidense, lleva emitidos 546 episodios repartidos en 25 temporadas desde el 17 de diciembre de 1989 hasta el 30 de marzo de 2014, encuentro el planteamiento de Pinsky retador: la fe ha sido un tema toral en la serie, muestra desmintiendo a George Bush padre quien llamó a no verla precisamente desde el argumento de preservar valores, que los Simpson (tal y como lo anuncia la contraportada del libro) “involucran temas de religión, y moralidad de una manera considerada, provocativa y genuinamente respetuosa”.
Otro tema toral en los Simpson y que me ha parecido tentador para escribir una tesis en sociología (o cuando menos una monografía) es la preservación del ambiente, incluso la película para cine es basada en el tema de la contaminación ambiental. De una manera u otra, desde el Pato Donald a Homero Simpson; parece que una caricatura nos marca, y un mundo nos vigila.









