Ya pasadas las calenturas, los chistes virales, los programas de discusión política y la ola de troles de ambos bandos, el plagio de Baldizón nos debería dejar mucho más en la discusión nacional. La mayoría de medios le dieron un enfoque demoníaco al “copy paste”, el público en general estaba aterrorizado por el delito que cometió.
Voltaire consideraba que “La originalidad no es nada más que una imitación juiciosa. Los escritores más originales tomaron prestado unos de otros”. El plagio no es un tema reciente, pero lo que sí es reciente es el miedo colectivo a la creación, que implica el redescubrimiento de obras. Los procesos creativos y académicos no son procesos aislados, las ideas no son exclusivas de nadie.
Originalmente, lo que buscaba la protección de derechos de autor era el fomento a la creación; ésta se fomenta respetando la voluntad del autor. Y cada quien tiene un deseo y una motivación distinta sobre el destino y uso de su obra. Sin embargo, el Estado se ha apropiado de este derecho estableciendo las reglas por las cuales los autores deben regirse sin darles la libertad de decidir cómo quieren proteger su obra.
Las grandes empresas de la industria mediática son el gran ganador en este tema, ya que velando por sus intereses como intermediarios han insistido en la criminalización del plagio. Básicamente, han presionado para que los países tengan políticas de mano dura contra el copy paste. Y casi nadie ha podido contestar a esas propagandas masivas.
Creative Commons, sus fundadores, seguidores y usuarios han sido quienes han dado una respuesta alternativa a la posición dominante respecto al tema. El copiar y mezclar es parte de una cultura de compartir. La organización no deja de proteger al autor pero sí le da flexibilidad a la forma en que el autor quiere compartir su obra. Es una forma positiva en la que se internaliza el respeto a la “cita”. De la misma manera crear manuales de cita en las universidades, no adueñarse de la obra de los alumnos (muchas universidades se apropian del derecho de autor de las obras de sus alumnos), y otras prácticas nos enseñan más que la satanización al copy paste.
El capítulo de Creative Commons Guatemala y Bajo Presión Records están celebrando esta semana el festival de música libre, un evento que busca fomentar el remix. Con este artículo no busco condonar los errores del Dr. Baldizón, pero sí trolear sobre derechos de autor porque no podemos darle rienda suelta a la satanización de la copia. Copiar es bueno, pero aprendamos cómo.









