María Isabel Carrascosa Coll

Al revés

Ser universitario en Guatemala es un privilegio, quienes tenemos acceso a educación universitaria somos la minoría. Según la Encovi 2011 asisten a la universidad 308.9 mil estudiantes, de los cuales 157.4 mil son hombres y 151.6 son mujeres, quienes constituyen el 7.8% de la población entre 18 y 30 años.

Con estos datos uno pensaría que la población que tiene acceso a estudios diversificados es mayor. Sin embargo,  351.4 mil estudiantes tienen acceso a educación diversificada. La diferencia cuantitativa entre uno y otro es mínima.  Lo alarmante es que según este mismo informe la población universitaria es financiada estatalmente en un 53.7%, mientras que el sector diversificado es cubierto estatalmente únicamente en un 25%.

Estos datos nos ayudan a comprender el por qué de las cosas al revés en este país.  Para romper círculos de pobreza no es clave que una minoría sea financiada por el Estado para ir a la universidad.  El desarrollo se logra cuando un mayor número de personas tienen acceso a educación diversificada.

No importa que se reduzca la cantidad de personas que tienen acceso a la universidad si en cambio existe un número mayor de población que tiene conocimientos y habilidades que les permitan entrar al mercado laboral. Las carreras técnicas y los diversificados han sido la clave para el crecimiento de muchos países.

Es interesante que además de darle tanta importancia a la educación universitaria, los estudiantes escojan carreras como humanidades, derecho y economía en lugar de Ingenierías. Cuestión que también limita el desarrollo industrial de un país, pero que responde a un imaginario muy lationamericano. 

Dentro de este imaginario es común despreciar el trabajo manual y las profesiones técnicas, se considera que para salir de la pobreza se tiene que ser Abogado o Doctor. En los países europeos este paradigma ya está superado, muchas personas ejercen oficios y tienen un nivel económico muy bueno, muchas veces mejor que el de un profesional. Usar las manos no es pecado, no está relacionado con servidumbre, esclavitud o desprecio.  Cortar el pelo, maquillar, ser electricista, plomero o albañil no es visto de menos.

 A pesar de que se recomiende en un sinnúmero de informes sobre educación de priorizar la educación diversificada poco se puede hacer al respecto cuando el presupuesto del Estado está tan comprometido y el Ejecutivo tiene, por lo mismo, poca capacidad de implementar políticas públicas que prioricen la educación diversificada frente a la universitaria. Tener el presupuesto amarrado de una forma tan radical como está en nuestra Constitución genera muchas políticas públicas al revés.


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