Según los constituyentes de Filadelfia, el error fundamental de la teoría de Montesquieu fue que no previó que el poder legislativo iba a tener más poder que los otros organismos del Estado. La versión 2.0 de la división de poderes es la teoría de los frenos y contrapesos, ésta nace en Estados Unidos. Es a partir de esta crítica que se establece la necesidad de establecer mecanismos de bloqueo que obliguen a los actores políticos a llegar a acuerdos.
Esta versión 2.0 es la teoría que se enseña en las aulas de derecho y política y es la teoría que acogen la mayoría de constituciones de América Latina. Todas estas teorías parten de que el poder absoluto corrompe, y ésta establece que una forma eficiente de limitar el poder es otorgar a los organismos mecanismos que les permitan bloquear las actividades propias de los otros organismos. Es por eso que los diputados tienen el derecho de interpelar a los ministros; que el presidente puede vetar una ley; que los magistrados de la corte son quienes conocen del antejuicio de los diputados; que el congreso aprueba los presupuestos, etc.
La Constitución del 85, la vigente, otorgó al Organismo Legislativo más poder debido a la trayectoria de dictadores que el país había heredado y el miedo a los abusos propios del Ejecutivo en estas tierras. Hoy, casi 28 años más tarde, el modelo caducó. Lo importante es encontrar las razones por las cuales el sistema necesita overhaul y evitar desastres institucionales.
Al decir desastres institucionales, me refiero al grave error que la mayor parte de organizaciones representativas de la sociedad civil están clamando, que son: 1) considerar que la interpelación es una herramienta maligna, y 2) creer que la calidad de trabajo del Congreso se mide por la cantidad de leyes que emiten. Esto nos puede llevar, en un corto plazo, a un grave retroceso, ya que en lugar de trabajar sobre lo que ya tenemos, que es un sistema de frenos y contrapesos con deficiencias, a un sistema en el que el Ejecutivo tiene el poder absoluto sin controles.
Quienes de alguna u otra forma tenemos opinión pública o nos dedicamos al estudio de estos temas, debemos trabajar sobre los defectos de la teoría de frenos y contrapesos aplicada en nuestro sistema, y encontrar de esta manera cómo evolucionar y no retroceder el desarrollo de nuestras instituciones. De lo contrario, la solución es tirar todo a la basura y ver qué nuevo se le ocurre al dictador de turno.









