La cantidad y calidad de capacitación que se dio en cuando menos el período que abarcó hasta 2010 fue realmente buena, lástima que faltó una sistematización e institucionalización que podría haber redundado en un mayor número de profesionales especializados.
Además, casi inmediatamente el país se vio envuelto en la negociación de Tratados de Libre Comercio que de por sí constituyen excepciones acordadas entre dos miembros y aceptadas por el resto, en el marco de la Organización, a uno de los principios multilaterales, siempre y cuando se constituyan en más aperturistas que el Orden Multilateral. Acá se desarrollaron las habilidades del recurso humano nacional con ciertos sesgos: primero, no se generó la misma cantidad de especialistas en administración de comercio que en negociación de Acuerdos; segundo, se profundizó la especialización por tema; y tercero, las habilidades fueron aplicadas en su mayoría con sesgo sectorial, ya sea en función de intereses privados o igualmente de intereses institucionales públicos.
Ahora la situación del comercio internacional es distinta, los temas clásicos como niveles arancelarios, cuotas, restricciones cuantitativas y otras ya no son el centro de las discusiones. Éstas se han movido más a aquellos temas que relacionan el comercio con el desarrollo, el ambiente, lo laboral, lo social, la facilitación comercial y otras. Si en 1995 llegamos tarde y a veces aprendiendo los temas clásicos, éste no debería ser el caso ahora que la negociación multilateral se ha ralentizado bailando al son de la inmovilidad en varias ocasiones.
En el 13º Foro Mundial para el Desarrollo de las Exportaciones (diciembre de 2012), Pascal Lamy, Director General de la OMC, decía que “en Estados Unidos, la Unión Europea y Japón no se prevé crecimiento a corto plazo; por lo tanto, los países en desarrollo tienen que observar la nueva dinámica de la globalización que se centra cada vez más en el comercio Sur-Sur”. Supachai Panitchpakdi, Secretario General de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, subrayó la “necesidad de diversificar y ajustar más las políticas de inversión para contrarrestar los riesgos de mantener los roles tradicionales en el nuevo paisaje comercial: América Latina exportadora de productos alimentarios, África exportadora de minerales y materias primas, y Asia exportadora de productos manufacturados”.
África sigue muy a la zaga de Asia y América Latina en términos de integración intrarregional, sólo 10% del comercio de África es intrarregional y el continente contabiliza apenas 3% del comercio mundial.
En el Forum de Comercio Internacional, durante los debates, oradores y participantes definieron las medidas necesarias para aprovechar el ímpetu de la nueva dinámica del comercio mundial: “El crecimiento sostenible del comercio Sur- Sur requiere inversión en nuevas capacidades, medidas de facilitación del comercio, infraestructura y financiación del comercio… Ahora, los países no comercian con bienes, sino con tareas”, hecho que podría generar más oportunidades para las PYME de alimentar las cadenas de suministro mundial de grandes empresas.
De acuerdo en todo, pero con dudas de a dónde vamos nosotros si no conseguimos mejorar cuando menos nuestra educación e infraestructura para dar aunque sea el primer paso en competitividad, mientras dura este letargo de ajuste en el Orden de Comercio Mundial, que más parece ser el ojo del huracán.









