Éstas son las emociones que suelen dominar el debate de aquellos que, al hablar del conflicto armado, literalmente no tuvieron vela en el entierro. Mientras que para el indiferente, el tema debe ser superado (ignorado), para el que experimenta simpatía (del griego: sufrir juntos), el tema siempre está presente.
Ambas posiciones pueden dibujarse como extremos: una es buena, la otra es mala. Otra forma de comprender la situación es visualizar ambos extremos como polos que están dañando a nuestro país. Aquel que es totalmente indiferente no ayuda a sanar las heridas y a construir un futuro donde los problemas no se repitan. Aquel que simpatiza en extremo suele ver sólo un grupo de los muertos y niega a los otros su dolor. Ambos, con sus actitudes, están destinados a mantener el rencor.
¿Cuál es la alternativa? Para generar una alternativa, creo que es necesario plantear preguntas que parecen inadecuadas, pero que son pertinentes: ¿a quién pertenecen los muertos del conflicto armado en Guatemala? ¿Son los muertos sólo de sus familiares y amigos? ¿Son de los victimarios? ¿Nos pertenecen a todos los guatemaltecos? Creo que la respuesta es la siguiente: todos los muertos del conflicto -los civiles, los militares, los guerrilleros- nos pertenecen a todos nosotros, a todos los vivos en este país. Sólo de esa manera podemos comprender el conflicto en todas sus dimensiones.
Hace unos días Juan Miguel se preguntaba si en Guatemala podíamos encontrar un símbolo que nos permitiera crear cohesión social. Mi respuesta es: sólo en la medida que reconozcamos a todos los muertos del conflicto armado como nuestros muertos, vamos a poder generar dicho símbolo. Ellos que murieron producto de nuestra propia corrupción y de nuestro propio fanatismo. Ver sólo un lado de la moneda es volver a caer en el ciclo que nos llevó al conflicto. Si no aprendemos a honrar a nuestros antepasados, a todos por igual, y reconocer en sus errores una advertencia de nuestras propias debilidades, vamos a ser incapaces de salir de los problemas que hoy vivimos.









