Cada vez que pienso en la cantidad de energía que suponen campañas como la de Yo Asumo o la cantidad de millones que gasta el Bantrab en anuncios o en traer a “motivadores”, pienso que están metiendo goles en la portería lateral, en la que no se ganan partidos, y en todas las necesidades del país.
¿Qué pasaría si en vez de gastar en cuestiones superficiales –de modales cuando hay hambruna–, las campañas fueran algo así en Guatemala, un país con epidemia de abusos sexuales y violencia doméstica? “Niño, niña: nadie tiene derecho a tocarte si no quieres. Denuncialo”. O: “Ni tu pareja ni nadie tiene derecho a maltratarte en tu casa, denuncialo”. O: “Tu cuerpo es un templo, sos dueño o dueña de tu cuerpo. Acudí a tal institución para buscar ayuda”.
O en pagar psicólogos desde el Estado, municipalidades, fundaciones u oenegés. O en financiar guarderías y prekínderes públicos, gratuitos y de calidad para que aprovechemos que antes de los cinco años se desarrolla el 90 por ciento del cerebro de los niños, y que además ayudemos a muchas mujeres madres para que puedan no sólo ser mamás sino también ir a trabajar, tener ingresos y así sean más soberanas y puedan resistir a los embates de los neandertales que creamos en esta sociedad.
Además, tipos como John Maxwell, el que vino y hasta habló con el Presidente, no buscan un liderazgo neutro. Su plataforma neopentecostal en EEUU quiere “influenciar para la gloria del Señor”, como denunció Félix Alvarado en su columna en Plaza Pública: “El mensaje es claro: si usted quiere salir de pobre, si usted quiere prosperidad, si quiere combatir al narco y el desempleo, asimile mis valores. No sea crítico, no use su razón. Más que preguntarse por lo que percibe con sus cinco sentidos, acepte la providencia divina.” Claro, la providencia traducida por un pastor. Y pues están en su derecho, pero cuéntennoslo antes, hombre.
Ojalá recapaciten ambos, porque Guatemala necesita más de YoA+ y de Bantrab, que podría además, financiar más cooperativas.
PS. Ojalá que en vez de que el presidente Pérez le pida a los médicos trabajar sin medicinas, obligue a sus ministros, diputados, financistas y militares a trabajar sin corrupción.
PS. Hace un mes escribí que la vicepresidente Baldetti había dicho que “el corrupto de Gustavo Alejos” era el responsable de las medicinas caras en el Estado. Volví a escuchar la grabación y dijo que era el cártel de las medicinas, liderado por Alejos, con su exclusividad de importación. Aclaro así.
* Publicado originalmente en elPeriódico, 12 de febrero.









