Virgilio Álvarez Aragón

Lo importante simpre queda fuera

El sistema escolar pasa por el peor de sus períodos, dada la manera irresponsable con la que el grupo que nos gobierna establece las prioridades.

Dejando de lado las ironías sobre la propuestas de despenalización de las drogas, que todos sabemos es una más de las buenas ideas que no llegarán a feliz término si no se implementan adecuadamente, insistir en reclamar seriedad para el financiamiento de la enseñanza pública es tal vez otra ironía, pero algo que no puede dejar de hacerse.

Esta semana, los medios de comunicación dieron cuenta de los logros de la cúpula empresarial para que la reforma fiscal sea revisada, negociaciones en las que no se habló, sin embargo, de reorientar el gasto a los temas prioritarios, sino simplemente de ampliar el margen de ganancia para los grandes empresarios. El Presidente ha agachado la cabeza y ya veremos cómo se impone esa voluntad a un congreso que, hace exactamente un año, aprobó esas normas sin siquiera revisarlas, confiando entonces en la objetividad del Ejecutivo. También siguió la telenovela gubernamental que nos trae los dimes y diretes semanales entre los responsables del MIFIN y la SAT, sin poder ponerse de acuerdo el monto de la recaudación fiscal. Es de suponer que quien tiene la información es el que recauda (SAT), y quien gasta (MIFIN) tiene que adecuar sus erogaciones a esos datos.

Sin embargo, como sospechosamente la campaña presidencial continúa, ahora con visitas motorizadas relámpago a retenes policiales para llevar al imaginario popular semejanzas con Jorge Ubico y cirquenses desfiles hípicos, el régimen militar que se nos quiere imponer poco se preocupa porque a las escuelas lleguen cuadernos, yeso, pizarrones o refacción escolar.

Como ya es tradición, año con año tenemos la misma canción: que los recursos no alcanzarán para atender las mínimas necesidades de las escuelas y que, además, esos magros recursos llegarán a destiempo. El MINEDUC tiene tan poca presencia en la toma de decisiones políticas y fiscales que nadie entiende porqué, entonces, a cada inicio de período gubernamental, desde 1990, los empresarios presionan tanto al electo para que sea alguien afín a sus ideas e intereses quien dirija esa cartera.

Lamentablemente, quienes efectivamente deciden el futuro de este país, no se han enterado siquiera de que para tener ellos mayores ganancias es fundamental que la escolaridad de la población no sólo aumente y se generalice sino, lo más importante, sea efectiva y eficiente, es decir, que los alumnos aprendan y desarrollen habilidades y capacidades cognitivas. Ellos, que logran que el hombre de moto y de caballos pueda poner el retroceso, son los que más interesados deberían estar porque la educación pública fuera efectivamente de calidad, para lo que es indispensable no sólo que se le asignen más recursos sino que se entreguen a tiempo y sin chantajes.

Y ya que son ellos los que efectivamente están gobernando, dejando al electo los viajes y las ferias, y ya que ellos pusieron a quien administra el sistema escolar del país, ¿por qué no demandar mano rígida en el cumplimiento del gasto para educación y evitar que quien lo gestiona tenga que conformarse con las sobras y a destiempo? Claro, tendrían que aceptar que una sociedad efectivamente más escolarizada requerirá mejores condiciones de trabajo, pero hay suficiente evidencia empírica que muestra que así se tienen mayores beneficios. ¿o es que acaso no quieren que el país efectivamente se desarrolle?


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