Fundesa tiene a bien invitarnos a algunos de quienes hacemos opinión y pensamos distinto para cotejar sus propuestas para el rumbo de país; ejercicio que ojalá hiciéramos muchos. El documento tiene visiones, análisis y datos interesantes, pero hay un punto en el que creo que toda la sociedad debería avanzar: la visión sobre el papel de los medios.
Como muchos, se nos propone a los periodistas “resaltar lo positivo del país”. Es comprensible que se crea que eso sería un aporte, porque en muchas ocasiones los medios han lucrado políticamente con mostrar el lado negativo y porque a veces hemos sido muy mediocres.
Pero no es nuestro rol. Al New York Times nadie le pediría como misión que muestre “lo positivo” de Estados Unidos. Se le pediría más rigor, más profundidad, más complejidad, más balance, más transparencia con sus lectores. Ir más a los lugares en los que nadie piensa, sean pasillos del poder o de lo que está invisibilizado. Que como Leono de los Thundercats, ayudemos a que el resto de la sociedad pueda ver algo más allá de lo evidente.
El rol de los medios y los periodistas no es mostrar lo positivo del país, como tampoco lo negativo. Nuestro papel es buscar la verdad y describir ese camino con todas sus complejidades. El resultado probable es que obtengamos una descripción –como toda la humanidad– con aristas positivas y negativas.
Los dados posiblemente estén cargados hacia lo negativo porque una generación anterior de periodistas creyó equivocadamente que solo la muerte es noticia, aunque la vida también lo sea. Tendremos que mejorar en esto. Y algunas personas percibirán que están cargados hacia lo negativo porque confunden denuncia de abusos de poder con “sacar solo lo malo sobre el país”. Pero no por meter todo bajo la alfombra –abusos de los políticos, de los empresarios, de los medios, etcétera– al país le irá mejor. Como se aprende en psicología, el primer paso para gobernar los asuntos es nombrarlos. Y tenemos un rol de describir (y controlar) a todos los que ostenten poder.
Además, los periodistas tenemos que tener expectativas altas de los demás. Por ejemplo, yo espero de los empresarios que paguen buenos salarios y todas las prestaciones, más impuestos que “los que aquí se pagan”, cuiden el medio ambiente, sean competitivos y trabajen por la democracia.
Y al menos puedo hablar por los medios en los que aporto para hacer periodismo, Plaza Pública y elPeriódico: exíjannos más.









