Itziar Sagone

Benjamín, el más joven

Las veredas del asentamiento Santa Rita son angostas y empinadas. Sus escaleras, cuando las hay, se asemejan a las del Gran Jaguar: rectas, pesadas.

La diferencia entre unas y otras radica únicamente en su entorno, las primeras están rodeadas de selva densa, verde y fresca, mientras que las segundas se pierden entre láminas, cartón y cemento, mucho cemento. Fue por estas últimas por las que corrió Benjamín mochila en mano a sorprender a sus padres. Vaya sorpresa.

Según las escasas notas publicadas en los medios de comunicación, la mochila que alegremente cargaba Benjamín fue abandonada por un marero esa misma mañana en la entrada del asentamiento,  por lo que resulta fácil deducir que el niño, nuestro niño, pensó haberse encontrado cualquier objeto comerciable. Estoy segura que Benjamín jamás imaginó que sus buenas intenciones culminarían en el dolor más grande que un ser humano puede sentir: la muerte de su madre, su hermano, probablemente de su hermana y la amputación de la pierna de su hermano mayor.

El cielo se cerró, la mirada de Benjamín cambió para siempre. Supongo que la angustia que ese niño debe sentir en este momento es asfixiante; imagino también que esa familia desmembrada no contará con ayuda psiquiátrica, que su futuro, al igual que el de millones de guatemaltecos seguirá a la deriva ante la mirada de una sociedad indiferente.

Supongo también que el baile que tenemos desde hace décadas con la muerte no terminará aquí, ni siquiera dará un saltito para atrás. Que la indiferencia que prestamos a la violencia no permitirá hacer de este un caso digno de llamarse paradigmático, que el dolor de Benjamín no será bastión de lucha de nadie. Estoy segura que seguiré viendo publicadas ofertas de pistolas y chalecos antibalas en los periódicos y que cada mañana, el miedo regresará al cruzar la puerta de mi casa.

Las regulaciones en la compra-venta y portación de armas, la ley de armas y municiones, continuará intacta sirviendo a los intereses de los importadores, del narco y de todo el montón de inhumanos a los que les conviene mantenernos en este estado de shock.

Benjamín buscará a su madre más allá del Sol y a su hermano en las estrellas. La página del periódico pasará y otra atrocidad ocupará este espacio.


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