Lisardo Bolaños Fletes

Corrupción y tejido social

Una nueva ley para combatir la corrupción, como el Decreto 31-2012, aun con un buen sistema de justicia, dará pocos resultados. Primero, porque no hay sistema de justicia que aguante a perseguir a toda una sociedad que espera que todo burócrata sea un ladrón.

Segundo, porque un “buen” sistema de justicia no puede sobrevivir mucho tiempo en una sociedad de ese tipo, sin sucumbir a la presión de tanto pícaro. Algunos encontrarán paradójico lo que voy a decir, pero si realmente se quiere atacar la corrupción en Guatemala, no es mediante leyes que lo vamos a lograr, sino cambiando nuestro funcionamiento como sociedad.

Putnam et al. (1994) explican que un elemento importante en la existencia del autoritarismo y del clientelismo, y por ende de la corrupción, es la falta de un sentido de comunidad. Mientras la comunidad esté más fragmentada, y existan menos organizaciones que unan a sus ciudadanos, habrá menos solidaridad entre ellos. Este es un problema, pues las personas, al sentirse desprotegidas tenderán a favorecer a los déspotas, a los líderes autoritarios y a sus sistemas clientelares. Sienten que un sistema clientelar los protege, pues nadie en el resto de la sociedad está dispuesto a ayudarlos. De esa manera, una sociedad fragmentada, sin “tejido social”, estará más dispuesta a favorecer la corrupción, pues favorece al líder que lo protege.

Por eso, no sorprende que haya políticos en Guatemala que hayan sido señalados de corrupción y clientelismo, pero que sigan ganando elecciones. Por eso, no sorprende que no sea posible eliminar programas ineficientes, pero clientelares, como el programa de fertilizantes o la bolsa solidaria.

Por el contrario, en una sociedad con tejido social, existe una sociedad civil, como la entendía Tocqueville. Existen organizaciones que van desde clubes de futbol o de ajedrez, hasta organizaciones de vecinos. Estas organizaciones favorecen el sentido de comunidad y generan solidaridad entre los ciudadanos. La solidaridad debilita la necesidad de políticas clientelares; debilita la necesidad de líderes autoritarios; debilita la necesidad de la corrupción.

Hoy, ante el escaso tejido social, hay poca solidaridad entre los guatemaltecos, lo cual lleva a la población a apoyar a caciques corruptos con políticas clientelares.

La pregunta no es qué ley necesitamos aprobar para eliminar la corrupción. La pregunta es cómo empezamos a generar tejido social para empezar por mis vecinos y mis colegas.

PD: Espero que usted y su familia se encuentren bien ante el terremoto de ayer miércoles. Vale la pena señalar que es necesario insistir en la prevención ante desastres. Lea aquí.


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