Poco a poco me he ido animando más. La semana pasada experimenté algo muy interesante. Al levantarme me enteré por una de las personas a las que sigo en esta red que el diputado más joven de nuestro Congreso, Juan Manuel Giordano, se le había olvidado quién era el esposo de su hermana. A nuestro representante se le olvidó para qué está en el Congreso, y en lugar de trabajar, está haciendo negocios a través de su puesto. La noticia no fue la más sonada en los medios de comunicación tradicional. Pero yo la retwittié y espontáneamente comentamos este hecho con otros miembros de la red.
Pasó como máximo un par de horas, y como si fuera mentira, otra noticia increíble de nuestros diputados: Manuel Barquín, quinto secretario de la Junta Directiva del Congreso, declaró que regala Biblias con dinero de los contribuyentes. La declaración literal fue: “tengo el defecto de dar regalos a quienes me visiten y en estos casos, en lugar de regalar el libro El Diablo y sus Ángeles, he regalado biblias”. De inmediato compartí esta noticia con el mundo citándola y comentándola. El diputado Barquín debería de recordarse que si tiene ese “defecto” que lo haga con su dinero y no con el nuestro. También hay que recordarle que hasta donde yo sé, el Estado de Guatemala es laico.
Ambos diputados deberían de renunciaran por este tipo de actos, en todo caso, son hechos que el Ministerio Público debe de investigar. Pero ninguna de las dos cosas pasa. Luego de indignarnos y twittear muchas cosas, alguien preguntó: ¿qué hacemos? La respuesta es difícil.
¿Será que twittear o bloggear de esto es suficiente? Pareciera que quienes twitteamos y bloggeamos de esto hacemos activismo de haraganes, desde nuestra comodidad, y que no tiene ningún efecto en la vida real. Sin embargo, creo que es un primer paso. El ciberactivismo posibilita que la información circule más rápido y a más personas, pero tiene objetivos más allá de informar, permite que se generen movimientos ciudadanos. Un buen ejemplo de lo que se ha logrado a través del ciberactivismo es el movimiento internacional Avaaz.
En esta plataforma, los ciudadanos explican situaciones de sus países que los preocupan; los casos son variados, como el caso de las Pussy Riot en Rusia, pero también campañas de corrupción como es el caso de la India, en donde se está impulsando una ley anticorrupción.
Las nuevas tecnologías definitivamente ayudan a crear campañas, son herramientas que permiten ejercer el poder ciudadano, que nos empoderan. Creo que todos debemos utilizar estas herramientas para denunciar, para mostrar nuestra indignación y unirnos por temas que a todos nos preocupan. Así que empecemos twitteando y continuemos aportando en las campañas, que no solo se hacen en países desarrollados, también se hacen acá. Para muestra dos botones: el esfuerzo de la campaña 24-0 y la de Guatemala Visible en la aprobación de la Ley contra el enriquecimiento ilícito.









